Medir · gratis

Guía · Mediciones y presupuesto

Mide tu modelo y saca el presupuesto

Carga tus partidas, asígnalas a los elementos del modelo, decide cómo se mide cada una y obtén la medición y el presupuesto — con su cascada PEM.

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Carga tu catálogo de partidas

En el panel Mi presupuesto, pulsa Cargar archivo de partidas y elige un .bc3 (FIEBDC-3, con precios) o un .txt de notas clave de Revit.

¿Y si lo que tienes es un Excel? También vale: elige tu .xlsx o tu .csv en ese mismo botón. MKNO busca la cabecera —aunque la hoja empiece con el título de la obra y una fila en blanco—, te propone qué columna es cada cosa (código, texto, unidad, precio, y capítulo o texto largo si los traes) y te enseña lo que va a pasar antes de hacerlo: cuántas partidas entran, cuáles no y por qué —con su número de fila, para que puedas ir a mirarla en Excel— y las primeras filas ya leídas. Los capítulos los deduce de tus propios códigos (01 → 01.01 → 01.01.02) o de tu columna de capítulo, y si falta un subcapítulo intermedio lo crea. El orden es el de tu hoja, no el del código.

Un aviso que conviene leer. Si en Excel la columna del código está formateada como número, tu 01.02 se ha guardado como 1.02 y ese cero ya no está: MKNO te lo dice y te cuenta cuántos son. No te lo arregla porque no hay forma de saber cuántos ceros había — formatea esa columna como texto y vuelve a exportar. El código es la clave con la que viajan tus asignaciones, tus mediciones y tu certificación.

Y lo que una hoja no puede traer: el descompuesto. Esas partidas se miden, se suman y se imprimen igual que las de un BC3, pero no saldrán en el Cuadro de Precios nº 2, no llevarán descompuesto al exportar a BC3 y no tendrán datos de CO₂. No es una limitación de MKNO: ese dato solo está dentro de un BC3. Puedes tener las dos cosas a la vez — el Excel es una fuente más y se mezcla con tus BC3 en Fuentes.

Aparece el árbol Capítulos → Subcapítulos → Partidas, con búsqueda por código o texto. Si tu .bc3 trae precio descompuesto, al desplegar una partida ves sus componentes con rendimiento y precio (editables).

¿Sin archivo? Empieza con una lista de capítulos. Si vas a componer el presupuesto tú mismo, pulsa Empezar con una lista de capítulos (con el presupuesto vacío) o, en cualquier momento, el botón derecho sobre el árbol → Plantillas de capítulos…. Hay dos de serie: la Clásica, por oficios y en orden de obra (25 capítulos, de Actuaciones previas a Seguridad y salud), que sale marcada, y la de Por sistemas (17, la agrupación del CTE). Antes de cargar ves la lista entera, con una casilla en cada capítulo y subcapítulo: quédate solo con los que quieras (de entrada van marcados los capítulos, sin subcapítulos; Todo, Solo capítulos y Nada te ahorran clics). Lo que elijas se numera seguido —si eliges el 01, el 04 y el 07, entran como 01, 02 y 03— y, si ya tienes capítulos, continúa en el primer número libre; la lista te enseña el número con el que entrará cada uno. Justo después de cargar puedes Deshacer. Y en cualquier momento puedes guardar tu propia lista con el botón que hay junto a la papelera, al lado de BC3: se guardan solo los capítulos, sin partidas, y la tendrás en la siguiente obra. Con Exportar mis plantillas e Importar te las llevas a otro equipo.

Una partida a mano, con su precio y sin más. Con Partida creas una desde cero: código, resumen, unidad y, abajo, el precio unitario, que escribes directamente. El descompuesto es opcional: si le añades líneas, el precio pasa a calcularse a partir de ellas.

Llévatelo y tráelo de vuelta. Arriba, al lado del nombre de tu archivo —o de Mi presupuesto, si lo has compuesto a mano sin cargar ninguno—, tienes el botón con el icono de BC3 (Exportar BC3); y lo mismo en el panel de Mediciones y presupuesto, en el desplegable Exportar / Imprimir → BC3 sin medición, justo debajo de BC3 con medición, que sale aunque todavía no hayas medido nada: baja tu presupuesto tal como está ahora —con los precios, textos y descompuestos que hayas cambiado y las partidas que hayas añadido— en un .bc3, sin mediciones (plan Pro). Retócalo en tu programa si quieres y pulsa Reimportar BC3 (debajo de Comparar precios con la base) para cargarlo otra vez en lugar del que tienes. Tus asignaciones al modelo se conservan, y también los ajustes de precio por capítulo, los porcentajes y las compras. Lo que retocaste en MKNO ya va dentro del archivo, así que esas ediciones se sustituyen por lo que traiga. Si en el archivo cambias algún código, las asignaciones de ese código se quedan sin partida.

Ojo con cargar una base de precios entera aquí. «Mi presupuesto» es la lista de partidas de tu obra; una base de precios trae miles que no lo son. Si el archivo que eliges pesa más de 1 MB, MKNO te lo dice y te ofrece Usarla como base de precios, que es lo que casi siempre quieres: buscar dentro de ella y copiar solo las partidas que necesites. Si de verdad querías cargarla, Cargarla de todas formas sigue ahí.

Tus bases de precios, a mano. Al lado de las dos bases que trae MKNO aparecen las últimas que hayas cargado tú: un botón cada una, y se abren al instante sin volver a buscar el archivo en el disco. Y valen para todo: las partidas entran con su precio descompuesto y sus datos de CO₂, porque MKNO se queda con el contenido de las últimas bases que hayas usado. Si alguna vez no puede (bases muy grandes, o si has vaciado los datos del navegador), te lo dice y te ofrece Elegir el archivo. La equis de cada botón la quita de la lista.

¿Necesitas una partida parecida a otra? Botón derecho sobre ella y Duplicar la partida…. Se abre con su texto, su unidad, su precio y su descompuesto ya puestos; tú decides el código —te propone uno libre, y no te deja repetir uno que exista— y el capítulo, que viene el de la original. Cambias lo que sea distinto y listo.

Puedes retocar una partida sin tocar el archivo. El lápiz de cada partida lo abre todo: su código, su texto, su precio unitario, su texto extendido, su descompuesto y su unidad de medición — de Ud a m², por ejemplo, que las bases de precios no siempre la traen como la vas a contratar. Cambiar la unidad no cambia lo medido: la cantidad sale de cómo hayas configurado la medición; lo que cambia es el redondeo y cómo sale impresa. Al cambiar el código se llevan con él sus asignaciones y su certificación. Restablecer original lo deja como venía. Y si solo quieres leer lo que incluye una partida, pasa el ratón por encima: el rótulo trae su código, su texto y su texto extendido, sin abrir nada.

¿Una partida sin precio ni descompuesto? Pasa con las bases y con los BC3 que te mandan. Tienes dos formas de arreglarlo, sin salir de MKNO: escribirle un precio unitario con el lápiz, o montarle el descompuesto — ábrela con el lápiz y pulsa + Añadir línea: pones qué es, su unidad, su rendimiento y su precio, y el precio de la partida sale de sumarlas con sus costes indirectos. Las líneas se quitan con la equis. Si la partida ya tenía descompuesto, el campo del precio se apaga: manda el descompuesto. Y tanto si cambias un código a mano como si renumeras el presupuesto entero, todo lo que apuntaba a esa partida se actualiza solo: asignaciones a tipos, materiales, habitaciones y conjuntos, criterios de medición y de habitaciones, la certificación, las líneas a mano y las mediciones que hayas tomado sobre planos — en todos los IFC que tengas abiertos, no solo en el activo.

Si estrechas el panel, la barra se aprieta pero no pierde nada. Fuentes, Capítulo y Partida conservan siempre su texto; Renumerar se queda en icono —pasa el ratón por encima y te dicen lo que son— y, si aun así no caben, la fila se parte en dos. Ningún botón se va por el borde. Y no hace falta ir a buscarlos: con el botón derecho en cualquier sitio del árbol tienes las mismas acciones escritas (nuevo capítulo, nueva partida, renumerar y quitar las partidas sin medición). Sobre una partida, el menú trae además lo suyo: duplicarla, moverla de capítulo o borrarla.

Renumerar, con el alcance que quieras. El botón Renumerar reordena los códigos de todo el proyecto (01, 02… y 01.01, 01.02 dentro), con vista previa antes de aplicar. Pero no siempre quieres tocarlo todo: con el botón derecho sobre un capítulo tienes Renumerar este capítulo (solo su rama), y si seleccionas partidas sueltas (Ctrl o Mayús+clic) puedes renumerar solo esas — cada una coge el primer número libre de su capítulo y las demás no se tocan.

Al arrastrar un capítulo, la numeración le sigue. Si sueltas el 04 delante del 02, quedan 01, 02, 03, 04, 05 en orden: el que mueves y los que se desplazan cambian de número, y con ellos sus subcapítulos y las partidas numeradas como el capítulo (04.01 pasa a 02.01). Las partidas con código de base de precios conservan el suyo. Un aviso arriba te dice qué ha cambiado, con Deshacer la renumeración por si solo querías moverlo. Si tus capítulos no van numerados (se llaman por su nombre) o mezclan prefijos, solo se reordenan, y el aviso te dice por qué. Mira arriba del buscador: ahí sale el aviso, tanto si renumera como si no.

Y cuando termines de medir, deja el presupuesto en tu obra. Un presupuesto suele empezar con una base entera —miles de partidas— y acabar siendo las doscientas de esta obra. En la barra de Mi presupuesto, Limpiar ▾ (en rojo) → Quitar partidas sin medición quita de golpe todas las que no mide nada, y los capítulos que se quedan vacíos. Antes de borrar nada mide —para no decidir con la medición de hace dos asignaciones— y te dice cuántas se van y cuántas se quedan.

Dos cosas que conviene saber. «Sin medición» no es «mide cero»: una partida que ya has asignado a un tipo pero a la que todavía le falta configurar cómo se mide se queda, porque eso es trabajo hecho. Y no se toca ningún archivo: las partidas se ocultan igual que cuando borras una suelta, así que volver a cargar la base de precios las devuelve. Aun así, si vas a podar un presupuesto grande, guarda antes un .mkn.

Panel Mi presupuesto con el árbol de capítulos y partidas cargado desde un archivo BC3.
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Asigna partidas a los elementos

Marca qué elementos del modelo mide cada partida. Tienes varias vías:

Por tipos (selecciona un IfcWallType… y marcas la partida), por criterios de medición (condiciones sobre clase, nivel, clasificación, propiedad o material, que se re-evalúan solas contra el modelo), por habitaciones (suelo/pared/techo), por materiales y por conjuntos de selección.

Criterios por capa de material. En muros, forjados, cubiertas o revestimientos con capas, añade una condición Incluye el material y elige uno de los materiales del modelo: coge todos los elementos que lo llevan entre sus capas. Y en esa misma condición puedes exigir el espesor de esa capa —«incluye Hormigón con espesor ≥ 20 cm»—, con su operador y el valor en centímetros. Sirve para separar, por ejemplo, los tabiques de 7 de los de 9, o los forjados por su canto, sin ir tipo por tipo. Se combina con las demás condiciones y con las alternativas + o como cualquier otra. Puede tardar unos segundos en un modelo grande, porque hay que leer los materiales de todos los tipos: mientras, el contador del criterio gira y arriba sale una barra que dice que está calculando. Espera a que termine antes de dar por bueno un 0.

¿Capas sin espesor? Los IFC4 que exporta Revit en «ReferenceView» no guardan el espesor en la capa, sino en las cantidades del muro; MKNO lo va a buscar ahí, y si no está lo calcula con la proporción de cada material sobre el espesor total. En muros, forjados y revestimientos sale siempre. En puertas, ventanas y cubiertas el archivo no trae espesor de capa y se queda en blanco: no se inventa.

Asignación de una partida a un tipo de elemento, con el recuento de elementos que cumplen.

Una condición puede tener alternativas. Un criterio de medición exige todas sus condiciones, y cada una admite varias formas de cumplirse: el botón + o de la condición añade una alternativa debajo, y basta con que se cumpla una de ellas. Así se escribe «muros de hormigón que estén en planta baja o en sótano» tal cual. A la izquierda de cada línea verás el conector: y si es otra exigencia, o si es una alternativa de la de arriba. Antes había que elegir entre exigirlas todas o cualquiera, y con «cualquiera» el hormigón dejaba de pedirse y entraba media obra.

Un criterio con sus condiciones: el conector «y» entre exigencias distintas y el «o» de una alternativa, con el botón + o para añadirlas.

Las propiedades de sí/no van con desplegable. Si la propiedad que eliges es de tipo sí/no, en vez de escribir el valor tienes tres opciones: Sí, No y Sin valor. Es importante: cada programa escribe esos valores a su manera (true, .T., YES…), así que escribirlo a mano funciona con tu archivo de hoy y puede dejar de funcionar con el de mañana. Eligiendo en el desplegable, MKNO guarda todas las formas posibles y el criterio aguanta el cambio de exportador. Y Sin valor es una respuesta de verdad: los elementos a los que nadie les puso esa propiedad, que suele ser justo lo que estás buscando.

Las habitaciones también tienen criterios de medición. En la pestaña Habitaciones del panel izquierdo, el conmutador de arriba cambia entre la lista y Criterios Med. Un criterio de medición de habitaciones asigna partidas a suelo, paredes, techo y unidades a la vez de todas las que cumplan unas condiciones: «las viviendas de más de 60 m² llevan este solado, esta pintura y este falso techo». Se filtra por nombre, número, planta, si es habitación o área, superficie, altura y cualquier propiedad suya, con los mismos operadores y las mismas alternativas o que los criterios de medición de elementos.

Unidades: lo que se cuenta por habitación. Además de suelo, paredes y techo, cada habitación tiene una pestaña Unidades para lo que se contrata por local y no por superficie: la puerta de paso, el amueblamiento de la cocina, los dos mecanismos del dormitorio. No hace falta que esté modelado. Por defecto es 1 unidad por habitación; si quieres otra cantidad usa Dimensiones y escribe las UDS (2, 3…), o una fórmula con las variables de la habitación — una toma cada 10 m² se escribe area_suelo / 10. Funciona como las tres superficies: se asigna igual, se configura igual, entra en los criterios de habitaciones y viaja en el .mkn.

¿Quieres empezar de cero? No hace falta ir de uno en uno. En la barra de Mi presupuesto, el botón Limpiar ▾ junta todo lo de empezar de cero en dos bloques —Presupuesto (quitar las partidas sin medición) y Medición—, cada opción con su recuento; si una sale apagada, debajo te dice por qué. Borrar asignaciones: vacía de golpe lo asignado a tipos, materiales, habitaciones y conjuntos de todos los IFC que tengas abiertos —las habitaciones suelen ser del de arquitectura, aunque estés en otro—, y te dice cuántas son antes de hacerlo. Tus configuraciones de medición se conservan —las fórmulas, los descuentos, los campos de la descripción— así que si vuelves a asignar, siguen ahí. Los criterios no se tocan: como siguen activos, seguirían midiendo. Para eso, en el mismo menú tienes Desactivar criterios, que apaga a la vez los de elementos y los de habitaciones, de todos los IFC abiertos (si ya están todos apagados, el mismo botón dice Activar criterios). No borra nada: se quedan con sus condiciones y sus partidas. En la cabecera de cada panel de criterios tienes además Apagar todos, que es la forma rápida de ver qué mide un criterio a solas: los apagas todos y enciendes ese. Las opciones están siempre en el menú; si no hay nada que borrar o desactivar, salen apagadas con el motivo. Esto no tiene deshacer, así que el aviso te ofrece primero Guardar una copia y vaciar: te pregunta dónde guardar un .mkn con todo como está ahora —con un nombre propio, «…_antes-de-vaciar-asignaciones_fecha», para que el siguiente «Guardar» no lo pise— y solo vacía si la copia se ha guardado. Si ya la tienes, Quitar sin copia.

¿Y las líneas de medición? En el mismo menú, Borrar mediciones quita de golpe lo que escribiste a mano, lo que mediste sobre aristas, caras o el volumen de un elemento del modelo y lo que enviaste desde un plano, para empezar de cero. Antes de borrar te dice cuántas hay de cada clase. Los trazos del plano se quedan: puedes volver a enviarlos a su partida. En Mediciones, lo que viene de un plano se rotula «desde plano», para que no lo confundas con lo escrito a mano. Todas ellas (a mano, sobre elemento y de plano) se guardan en el .mkn, así que al abrir un proyecto guardado las recuperas y al cargar otro se sustituyen por las suyas. El aviso de borrar te ofrece, como el de las asignaciones, Guardar una copia y vaciar.

Llévatelos a la biblioteca, como los de elementos. (La biblioteca es del plan Pro; traer criterios de un archivo es gratis.) En la cabecera de Criterios Med. de habitaciones tienes A la biblioteca e Importar. Es el mismo archivo que el de los criterios de elementos —una sola biblioteca que llevarte a la obra siguiente— y funciona igual: eliges cuáles llevar y te dice de cada uno si es nuevo, si actualiza al que ya hay o si ya está igual; lo que la biblioteca tenga de otras obras no se toca. Da igual desde cuál de los dos paneles lo hagas: se llevan y se traen los dos tipos a la vez, en una ventana con sus dos secciones. Se llevan con sus partidas y con cómo se miden (área, perímetro, fórmula o dimensiones). Cuando se guarda te lo dice: «Guardado en «mi-biblioteca.json»: 3 nuevos y 1 actualizado» — y si no ha podido escribir en el archivo (permiso caducado, archivo movido) te sale un aviso en rojo y te lo descarga. Al traerlos a un proyecto donde ya tengas configurada esa partida en esa superficie, se respeta la tuya —esa configuración la comparten todas las habitaciones que midan esa partida, así que cambiarla afectaría a cosas que no has importado— y se te dice cuántas se han respetado.

Los criterios de habitaciones se agrupan en carpetas, igual que los de elementos: abre el criterio y elige su Grupo (o crea uno nuevo). Los grupos se pliegan, se renombran con el lápiz y, si le pones a uno el nombre de otro, se funden. Mientras no crees ninguno la lista se ve plana, como siempre.

Cada partida del criterio de medición trae su configuración de medición —área o perímetro, descontar huecos, fórmula o dimensiones— y los campos de la descripción de sus líneas: es el mismo editor que en la lista de habitaciones, con el total de ejemplo calculado sobre las que coge el criterio. Los decimales se escriben con coma o con punto, como prefieras: 2,4 * perimetro mide lo mismo que 2.4 * perimetro. Elige la superficie arriba, pulsa Elegir partidas en Mi presupuesto y marca las partidas como con cualquier otra vía. El número que ves a la derecha de cada criterio son las habitaciones que coge ahora mismo —en rojo si no coge ninguna, que casi siempre es un valor mal escrito— y pulsándolo las deja solas en el 3D. Al cambiar el modelo, el criterio se vuelve a aplicar: las habitaciones nuevas que cumplan se miden solas, y lo que asignaste a mano no se pisa. Estos criterios viajan en el .mkn, como los de elementos: guarda el proyecto y los tienes en el otro equipo.

Llévate tus criterios de medición a otra obra. No hace falta guardarlos: los criterios de un proyecto ya viajan en su .mkn. Lo que tienes en la cabecera del panel son Exportar —todos los de este proyecto a un archivo— e Importar, para traerlos a otro. Al importar eliges cuáles: se abre una ventana con lo que trae el archivo, una casilla por criterio y una etiqueta que dice cómo llega — nuevo, sustituye (ya tienes uno con ese nombre y es distinto, así que se queda el del archivo) o ya lo tienes si es idéntico. Vienen marcados los que cambian algo. Con varios IFC cargados puedes aplicarlos a todos de una vez.

Ordena tus criterios de medición en grupos. Cuando pasas de diez, la lista se hace larga. Abre un criterio y en Grupo eliges uno de los que ya tengas o creas uno nuevo escribiendo su nombre — Muros, Instalaciones, Fase 1, lo que te sirva a ti. La lista se reorganiza en carpetas que puedes plegar, y cada cabecera se puede renombrar: si le pones el nombre de otra, las dos se juntan. Para mover un criterio, el mismo desplegable. Los que no tengan grupo se quedan al final, en Sin grupo, y mientras no crees ninguno la lista se ve como siempre. Los grupos viajan en el .mkn.

¿Otro criterio de medición parecido? No lo rehagas: pulsa Duplicar en el criterio y sale una copia justo debajo, con sus condiciones y sus partidas ya puestas. Le cambias lo que sea distinto —el nivel, un espesor— y listo. Lo que toques en la copia no afecta al original.

Con varios IFC cargados, un criterio de medición se aplica a los que marques en Aplicar en, y los desplegables de sus condiciones te ofrecen los valores de todos ellos juntos: si el criterio va a obra civil, hidráulica y electricidad, ahí están las tuberías del uno y las bandejas del otro, aunque el activo sea un tercero. Lo que está en dos archivos aparece una sola vez.

Si tu modelo viene clasificado (Uniclass, Omniclass…), un criterio de medición puede filtrar directamente por el código: "a todo lo clasificado como EF_25_10, esta partida". Se tienen en cuenta tanto la clasificación del elemento como la que hereda de su tipo, y el desplegable te ofrece los códigos que existen en el modelo.

En el árbol de tipos distinguirás de un vistazo las dos vías: el número en la burbuja de relleno liso son las partidas asignadas a ese tipo, y el número con borde troquelado son las que le llegan sin estar asignadas a él: con embudo si vienen de un criterio y con corchetes si vienen de un conjunto de selección (los dos iconos si son las dos vías). Esas se editan en su criterio o en su conjunto, no en el tipo. El color de las dos burbujas es el mismo de colorear mediciones según cuántas partidas sean (1, 2, 3, 4 o más), así que el tono que ves en el árbol es el que verás en el modelo. Si el distintivo lleva un aro ámbar con algo como 3/12, el criterio solo alcanza a 3 de los 12 ejemplares del tipo: ese tipo está medido a medias. Pasa el ratón por encima y verás qué criterios son y qué partidas traen.

Tipos con la etiqueta «unido». Algunos exportadores (SketchUp, por ejemplo) crean un tipo por grupo —Grupo45#1, Grupo46#1…— y dejan el nombre que de verdad significa algo, «medio pie 12cm», en el elemento. MKNO lo detecta, usa ese nombre y junta en una sola fila los tipos que resultan ser el mismo: así asignas la partida una vez y mide todos sus ejemplares. Pasa el ratón por la etiqueta para ver los nombres originales del archivo.

Agrupar líneas iguales: si una partida mide 35 zapatas y cuatro son idénticas, marca esta opción en la configuración de medición y verás 4 uds · 2,40 · 2,20 · 0,75 en una sola línea, en vez de cuatro renglones repetidos. Donde los ejemplares se diferencian —el GlobalId, normalmente— la descripción pone «varios». El total no cambia, y al pulsar la línea se siguen resaltando los cuatro elementos en el 3D.

Agrupar por un parámetro. Junto a Agrupar por nivel tienes Agrupar por parámetro: eliges uno (cualquier propiedad, el nivel, o atributos como Nombre, Tag, GlobalId) y las líneas se juntan en una por valor, con UDS = nº de elementos y la cantidad sumada. Es un resumen tipo tabla dinámica —por vivienda, por tipo…— y el total no cambia. Agrupando por GlobalId, un UDS ≥ 2 te avisa de un elemento repetido. Colapsa las líneas, así que se apaga con las otras agrupaciones y con «ordenar por parámetros».

Cada partida asignada muestra un icono de regla para configurar su medición.

En Mi presupuesto tienes dos filtros para no perderte: solo partidas sin asignación —lo que te queda por asignar— y solo partidas asignadas —lo que ya mide, para repasarlo antes de imprimir—. Son excluyentes: al marcar uno se apaga el otro, porque juntos no dejarían ninguna partida a la vista. Con cualquiera de los dos, el árbol se despliega solo.

La planta, en la descripción de cada línea. En el desplegable de + añadir parámetro a la descripción… —el de tipos, materiales, criterios de medición y conjuntos— tienes Nivel (planta del elemento), marcado como ubicación porque no es un dato del archivo: MKNO lo deduce de la estructura del modelo, igual que para colorear por planta. Así cada renglón sale como «Muro básico · Planta baja», que es lo primero que se busca al repasar una medición. Los elementos que no cuelgan de ninguna planta salen sin ese campo, en vez de con un «Sin nivel» repetido en todas las líneas. En habitaciones ya lo tenías, ahí se llama Planta.

¿El mismo parámetro en el elemento y en su tipo? Revit exporta por separado los parámetros de ejemplar y los de tipo, y muchas veces con el mismo nombre y valores distintos: el Subproyecto de un elemento dice «P3» y el de su tipo, «Estructura». Cuando pasa, en los desplegables salen los dos: Subproyecto (ejemplar) y Subproyecto (tipo), y puedes poner uno, otro o los dos en la descripción de las líneas, para ordenar, para agrupar o para colorear. En las condiciones de un criterio se escribe igual, «Subproyecto (tipo)», y en una fórmula de ancho, largo o alto, Tipo.Subproyecto. Si eliges el nombre a secas, es el del ejemplar —y, si el elemento no lo trae, el de su tipo—, como hasta ahora: tus configuraciones guardadas no cambian.

Ordena las líneas por uno o varios parámetros. Debajo, en Ordenar líneas por parámetros, vas añadiendo parámetros y las líneas salen ordenadas por el 1.º y, dentro de cada valor, por el 2.º, y así (arrástralos para cambiar el orden; manda el primero). El caso típico son las habitaciones: ordena por vivienda y luego por el número de estancia, y verás seguidas todas las estancias de la misma —VIV A: dormitorio, dormitorio 2, salón…, luego la VIV B—; si además metes vivienda en la descripción, cada renglón lo dice. El orden es natural (la VIV 2 va antes que la VIV 10), y las líneas a las que les falta un parámetro quedan al final de su grupo. En habitaciones puedes ordenar por cualquier parámetro del espacio, no solo Nº/Nombre/Planta. No agrupa ni suma, solo ordena; por eso se apaga si tienes activado Agrupar por nivel o Agrupar líneas iguales, que juntan varios ejemplares en una línea. Si marcas Poner una cabecera antes de cada grupo, verás además un rótulo con los valores —«VIV A / Planta 1»— encabezando cada bloque, con el parcial sumado de ese grupo en la columna Parcial; el rótulo no cuenta ni se suma al total (el subtotal ya lo llevan sus líneas) y sale también en la impresión y el Excel.

Guarda cómo quieres que se escriban las líneas. Dentro de la caja Líneas de medición tienes Guardar y Cargar: si en tu estudio las líneas siempre llevan nombre de tipo y GlobalId, lo guardas una vez y lo aplicas en cualquier partida de cualquier proyecto. No toca la fórmula ni las magnitudes — solo la descripción y las agrupaciones. Si algún parámetro guardado no existe en el modelo que tienes abierto, te lo dice por su nombre. Estas configuraciones viajan en el archivo .mkn, así que al pasarle el proyecto a un compañero le llegan las tuyas, y al abrir uno ajeno se suman a las suyas sin pisárselas.

Ese mismo botón está en las partidas de un criterio de medición. Y en la barra de Elementos que cumplen de cada criterio tienes las tres formas de mirarlos: Resaltar, Rayos X (el resto del modelo translúcido) y Aislar, que funcionan sobre todos los archivos a los que se aplique. Son tres modos que se excluyen: el que está puesto se ve relleno, pulsarlo otra vez lo quita y vuelve a verse todo el modelo, y pulsar otro cambia directamente a ese. Los mismos tres iconos están en la cabecera de cada criterio.

Al lado tienes Ver partida en Presupuesto: abre Medición y presupuesto si no lo tenías abierto y te deja solo esa partida a la vista, desplegada y con el resto de capítulos plegados. Sirve para pasar de «esta partida está asignada a este tipo» a «cuánto está midiendo y de dónde sale» sin buscarla a mano. Si todavía no habías calculado, lo calcula él y te lleva a la partida cuando termina; si ya estaba calculado, no vuelve a hacerlo.

Al pulsar una partida en Mi presupuesto se abre abajo Asignado a, con todo lo que la mide: tipos, habitaciones, materiales, criterios y conjuntos. Ahí tienes tres botones para verlo en el 3D: Aislar deja solo lo que mide esa partida, venga de donde venga y esté en el archivo que esté; Rayos X lo resalta dejando el resto del edificio translúcido, que es como se ve dónde está algo repartido por toda la obra; y Mostrar todo devuelve el modelo entero. Sirven para comprobar de un vistazo que no falta ni sobra nada antes de dar la medición por buena. Se quitan con el mismo botón, o con el ojo del área gráfica.

Y la medición los suma todos. Da igual qué archivo tengas seleccionado: al recalcular se mide lo de todos los que estén cargados —por tipos, por materiales, por criterios, por conjuntos y por habitaciones— y el total es el mismo. Lo único que deja de contar es lo que descargues. Si notas que el total cambia al cambiar de archivo, dínoslo: eso es un fallo, no cómo funciona.

Con varios IFC abiertos, el presupuesto sigue siendo uno. El enlace verde de una partida y lo que ves en Asignado a miran todos los archivos del proyecto, no solo el que tengas activo: una partida medida por criterios en la estructura se ve medida aunque estés trabajando en las instalaciones. Cada fila te dice de qué archivo es, y las de otro archivo van resaltadas: al pulsarlas te llevas el trabajo allí y la ves en el 3D. Lo que quites desde ahí se quita del archivo de esa fila, no del activo.

¿Te has equivocado de partida? No hace falta quitarla y volver a empezar: en Partidas del tipo, en las partidas de un criterio de medición, en las de un criterio de habitaciones y en cada fila de Asignado a, cada partida tiene un botón de dos flechas que abre un buscador con las partidas del proyecto —por código o por texto— y cambia esa asignación por la que elijas. Lo importante es que se conserva cómo se mide: la fórmula, los descuentos y los campos de la descripción de las líneas se van con ella. Está en todas las vías: tipo, material, habitación, criterio de medición, criterio de habitaciones y conjunto. Si la partida nueva ya estaba asignada ahí, no se duplica; y si esa partida ya tenía su propia configuración en ese destino, se respeta la suya. También puedes hacerlo con el botón derecho sobre la partida: el menú te ofrece cambiarla, verla en el presupuesto o quitarla.

Quitar una partida te lo pregunta antes. Tanto la equis de «Partidas del tipo» como desmarcar la casilla en «Mi presupuesto» abren un aviso que te dice qué partidas vas a quitar y de dónde, porque el clic es pequeño y la consecuencia no: esa medición desaparece del presupuesto, el total baja y no hay deshacer. Asignar no pregunta —lo que sobra se ve—. Borrar un criterio que tiene partidas también avisa, y te dice cuántos elementos se quedan sin medir: es el que menos se nota, porque los elementos de un criterio no aparecen en el árbol de tipos ni en el presupuesto. Si solo quieres que deje de contar, desactívalo con su interruptor en vez de borrarlo. En el aviso te dice también si se pierde la configuración de medición (en criterios y en la equis de conjuntos, sí; en el resto se conserva por si vuelves a asignar), y que la certificación no se borra: deja de contar mientras la partida no esté asignada.

Después, en Medición y presupuesto, cada partida medida lleva debajo del texto un distintivo con de dónde sale su medición («3 tipos · 1 criterio · habitaciones»). Pasa el ratón por encima y se abre una tarjeta con el detalle: cada tipo, material, criterio, conjunto, superficie de habitación o línea a mano, con sus ejemplares y su subtotal — y cuáles están todavía sin configurar.

Y la ves en el 3D sin salir del listado. En la fila de cada partida con geometría hay dos botones: Aislar deja en pantalla solo lo que mide esa partida, y Rayos X la resalta dejando el resto del edificio translúcido —que es como se ve dónde está algo repartido por toda la obra—. Son excluyentes y se quitan volviendo a pulsar o con el ojo del área gráfica; si la partida mide en un archivo que tienes oculto, se enciende solo. Las partidas medidas a mano, sobre plano o por habitación no traen estos botones: no cuelgan de ningún elemento, así que no hay nada que aislar.

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Configura cómo se mide

La fórmula ya viene escrita. Al configurar una partida por primera vez —en un tipo, un material, un conjunto o un criterio— la fórmula aparece como ANCHO * LARGO * ALTO: borra la magnitud que sobre o cámbiala. Para una superficie, por ejemplo, quita el ANCHO y queda LARGO * ALTO. Si la dejas con las tres en una partida en m², el diagnóstico te avisará de que estás midiendo m³.

¿Y si solo quieres medir ESTE muro? Selecciónalo en el 3D y, en su ficha de propiedades, pulsa Medir sobre este elemento. El elemento se queda solo en pantalla y se abre una línea de medición a un lado: UDS, LARGO, ANCHO, ALTO y PARCIAL, como la de toda la vida.

Y ahora la rellenas señalando. Eliges a qué columna va lo que midas —pulsando su nombre—, enciendes Cara o Arista y pinchas en el modelo. Al pasar el ratón por encima ya ves lo que vas a coger, resaltado en el 3D y con su medida arriba, así que no hay que pinchar a ciegas: el área de esa cara, o la longitud de esa arista, entra en la columna elegida. Lo que no esté en el modelo lo escribes tú: es lo normal, que el largo salga del muro y el alto lo pongas tú porque solo se enfosca hasta el falso techo. Si la cuenta no es una multiplicación, escribe una fórmula (LARGO * ALTO / 2 para un faldón); y si el número lo traes de fuera, escribe directamente el parcial — ese manda sobre todo, y la ventana te dice en cada momento cuál de las tres reglas está mandando. Al final eliges la partida y la línea entra en el presupuesto.

Y las líneas que hagan falta. Con Otra línea añades otra igual, y cada una tiene su propia partida —la nueva hereda la de la anterior— porque de un mismo muro suelen salir dos o tres: el paño se enfosca y se pinta, y el rodapié se mide con su arista. Añadir al presupuesto las mete todas de una vez; si alguna está medida y sin partida, te lo dice en vez de perderla.

Si te estorba, sácala de ahí. El botón de la cabecera abre la ventana como una ventana del navegador: la puedes llevar a otra pantalla y estirarla a tu gusto, y el 3D se queda entero para ti. Acoplada también se estira, arrastrando su esquina. (Si tu navegador bloquea las ventanas emergentes te lo dirá: hay que permitírselas a este sitio.)

Lo que señalas se enciende en el 3D antes de darte el número, para que mandes lo que crees que estás mandando. Cada columna que venga del modelo lleva un punto verde; si escribes encima, desaparece — porque entonces ese número ya es tuyo, no del IFC. Tres cosas más que conviene saber: cada cara te dice si son varios trozos sueltos (los exportadores parten los paños) y si tiene huecos; el área de una cara con hueco ya viene descontada, pero su perímetro sí cuenta el borde del hueco; y el volumen es el del sólido dibujado — en un forjado de viguetas eso es bastante más que el hormigón real, y por eso lleva su aviso.

Estas mediciones se quedan pegadas al elemento: se guardan con el proyecto, las vuelves a ver entrando en el elemento (el botón te dice cuántas tiene), y en el presupuesto salen en las líneas manuales de su partida, editables como las demás y con un botón al lado que te lleva al elemento en el 3D. En el informe de origen no se cuentan como «escrito a mano», sino como medido a mano sobre el modelo: el número sale del modelo, lo único tuyo es haber elegido qué medir.

En la config de medición de la partida (icono de regla) eliges la cantidad:

Qto (IFC) — usa la cantidad que ya trae el modelo (volumen, área, longitud); es la medición más directa. O por fórmula con ANCHO/ALTO/LARGO (+ − × ÷ ( )), o por parámetro directo.

¿Y si el parámetro no se llama igual en todos los elementos? Pasa constantemente: dos exportadores, dos compañeros, o un tipo que viene de otro proyecto. En Ancho, Largo y Alto tienes el botón + o, que añade una alternativa debajo: «el ancho es Anchura, y donde no exista, Espesor total». Pon las que quieras, en el orden que quieras, y si te apetece termina con un número fijo como último recurso. Es el mismo + o de las condiciones de un criterio, y significa lo mismo.

Se usa la primera que dé un número distinto de cero. Lo del cero no es un capricho: hay exportadores que escriben el parámetro con un cero dentro cuando nadie lo ha rellenado, así que «existe» no quiere decir «tiene el dato» — y un ancho de cero deja la partida a cero teniendo el valor bueno en la alternativa de al lado. Con esto, el aviso de parámetro que falta también se calla si alguna alternativa vale para ese elemento. Antes, un tipo con otro nombre de parámetro se quedaba medido a cero y sin avisar, que es la peor forma de perder una partida.

Opciones extra: multiplicador, % de pérdidas, descuento de huecos en muros, agrupar por planta, excluir conjuntos…

Ojo con descontar huecos sobre una cantidad neta. Si mides un muro con NetSideArea (o NetVolume), el IFC ya te da el área sin las puertas y ventanas: si marcas además Descontar huecos del muro, se restan dos veces. El formulario te avisa en ámbar cuando juntas las dos cosas. Descontar huecos es para cuando mides con la bruta (GrossSideArea) o con una fórmula como LARGO × ALTO. Las mediciones que propone el asistente ya lo tienen en cuenta.

¿Una partida que mide lo mismo que otra? La excavación total son las zapatas más las vigas riostras; el transporte a vertedero, esa excavación con su esponjamiento; el encofrado, lo que sale del hormigón. No hace falta medirlo dos veces: en Medición y presupuesto, despliega la partida que lo recibe y, debajo de sus líneas de medición, en Copiar ref. medición de otras partidas, pulsa Añadir partida. Elige en el desplegable la partida de la que se toma —salen todas las del presupuesto, con su texto, aunque aún no estén medidas—, escribe si quieres una aclaración y pon el Coef.: 1,15 de esponjamiento, 0,5 si solo cuenta la mitad, o negativo para descontar. La columna Aporta te dice cuánto suma, y puedes añadir tantas partidas como hagan falta.

No es una copia que se quede quieta: la partida suma el total que tenga la otra en cada momento, así que si la otra cambia, al Recalcular mediciones esta cambia con ella. Se suma a lo que la partida mida por sí misma. Una partida que a su vez toma de otra también vale, y si sin querer cierras un círculo —A toma de B y B de A— se marca en rojo en vez de sumar sin fin. En la medición sale como «Copiado de otras partidas», y viaja en el .mkn. Lo copiado no se certifica aquí: se certifica en la partida de origen, para no cobrarlo dos veces.

Configuración de medición de una partida: cantidad por Qto del IFC, fórmula o parámetro, y opciones.
4

Revisa la medición y el presupuesto

Cada partida dice con qué se está midiendo. Ábrela y, encima de sus líneas de medición, verás la fórmula (LARGO * ALTO), el nombre del parámetro o el de la cantidad del IFC que se está usando — y en las habitaciones, si es por área, por perímetro, por fórmula o por dimensiones. Es lo primero que conviene mirar cuando un número no te cuadra. Va una por tipo, porque cada uno se configura por separado y pueden estar midiendo de formas distintas; sale también cuando ese tipo no ha medido nada, que es cuando más falta hace. Y lo verás igual en el documento que imprimes y en el Excel.

Pulsa Recalcular mediciones y abre el panel de Mediciones y presupuesto. Tienes cuatro vistas:

Capítulos y partidas (medición desglosada, línea por ejemplar), Diagnóstico (escudo: % del modelo presupuestado y qué falta o está mal), Resumen (cascada PEM → GG → BI → Baja → TOTAL, con IVA) y Gráficos.

¿Dónde está el dinero? En la barra de filtros, al lado del botón de plegar capítulos, el icono de ordenar por importe cambia el árbol por una lista con todas las partidas medidas de mayor a menor importe. Cada una dice su puesto, su capítulo, lo que pesa en el total y el acumulado: así ves de un vistazo que veinte partidas hacen el 80 % de la obra. Lo medido sin precio sale al final. Cada partida se despliega igual que en el árbol. Pulsa el icono otra vez para volver a los capítulos.

O reparte toda la pantalla de un clic. El botón de diseño de pantalla, arriba a la derecha junto al ?, abre unos dibujos pequeños de la pantalla: Clásico (Tipos, Mi presupuesto y la medición abajo), Asignar (Tipos contra Mi presupuesto, con el 3D en el centro), Medir (la medición a la izquierda y el 3D a la derecha, sin laterales), Revisar (Tipos, el 3D y la medición a la derecha) y Solo 3D. Tipos y Mi presupuesto no cambian de lado: el diseño solo dice si se ven. Los anchos que hayas arrastrado se respetan, y en cuanto toques algo a mano el botón deja de marcar el diseño, porque ya no es ese.

Lo que no es una vista va en dos desplegables, al lado. En la barra del panel quedan sueltos Recalcular mediciones y los botones de las vistas. El resto se ha recogido, con su icono y su nombre escrito: Análisis (el de la gráfica que sube) trae el origen de la medición, el comparativo de ofertas y el estudio de coste y compras; Exportar / Imprimir trae, en dos apartados, lo que se imprime —la medición, los dos cuadros de precios y el encabezado y pie de página— y lo que se exporta —BC3 con y sin medición, Excel, el IFC con la medición, el listado de unidades medidas y el informe de emisiones—. Lo que es del plan Pro y no tienes lleva el icono sobre fondo rojo claro y la etiqueta PRO; lo que no se puede sacar todavía (las emisiones, si tu base no trae el dato) sale en gris. Y para medir sobre un plano no hay botón aquí: se entra por el conmutador Modelos | Planos de arriba (paso 5).

La moneda, a la derecha de la barra del presupuesto. Elige la tuya en la lista —cada una con su bandera— y todos los importes cambian de símbolo al momento, también en el Excel y en lo impreso. Solo cambia el símbolo: no convierte ningún importe.

Pon el panel donde te venga mejor. Los botones de su cabecera lo anclan a la izquierda, abajo o a la derecha, lo dejan flotando sobre el modelo o lo sacan a una ventana aparte que puedes llevar a otra pantalla. Más rápido: coge la cabecera y arrástrala. El panel se suelta y va con el ratón; acércalo a un borde y verás marcado en verde el hueco donde quedaría — suelta y se ancla ahí. Si lo sueltas en medio, se queda flotando; se estira por su esquina de abajo a la derecha y la próxima vez aparece donde lo dejaste.

Medir solo una parte de la obra, con el desplegable del embudo. Arriba a la izquierda eliges qué se mide: una planta («¿cuánto es la planta 2?»), uno de los archivos IFC abiertos (si tienes varios: «solo la estructura»), un conjunto de selección guardado en Buscar o lo que tengas seleccionado en el 3D (Ctrl+clic). La selección se fija al elegirla: seguir picando en el visor no cambia el total; para cambiarla, selecciona otra cosa y elige Tomar de nuevo lo seleccionado en el 3D. Con el filtro puesto, las partidas que no miden nada dentro de él desaparecen del árbol. Lo mismo con las líneas a mano: con un filtro puesto solo se ven y suman las medidas tomadas sobre un elemento del modelo que entre en el filtro; lo escrito a mano y lo enviado desde un plano no está ligado a ningún elemento y se oculta (por eso, con un filtro, Añadir línea está apagado). Al quitar el filtro vuelve todo.

Para ir a UNA partida, la caja de filtrar. Arriba, junto a los demás filtros: escribe un código («08.07») o un trozo de su texto («pladur») y el árbol se queda con lo que casa. No hace falta poner acentos. Si lo que casa es un capítulo, sale entero. Los importes de los capítulos no cambian al filtrar: siguen siendo los del presupuesto. Y lo que ves es lo que se imprime y se exporta, como con el resto de filtros.

Mientras calcula verás una barra de avance con cuántas mediciones lleva y cuál está haciendo. En un proyecto grande tarda: cada elemento hay que leerlo del modelo.

La medición no se rehace sola. Si asignas partidas, creas un criterio de medición o cambias una configuración después de haber calculado, el panel te lo dice: el botón Recalcular mediciones se marca en rojo y sale un aviso de hay cambios sin recalcular. Mientras esté puesto, los totales y los avisos que ves son los del cálculo anterior — no están mal, están viejos. Es un botón y no automático porque rehacer la medición entera en cada clic se nota en un modelo grande. Lo mismo con los planos: enviar una medición a su partida, quitarla o cambiarla de partida marcan el botón igual, aunque lo hayas hecho en el panel de planos y el total esté en el otro. Dibujar un trazo no lo marca —hasta que no lo envías no cuenta en ningún sitio—.

Las que están en rojo son las que les falta configurar la medición: tienen algo asignado y hoy miden 0. Arriba, junto a los filtros, tienes Solo sin configurar (N), que deja a la vista exactamente esas — es la lista de lo que te queda por hacer, y se puede imprimir para repartirla. En cuanto configuras la última, el filtro se queda sin nada y te lo dice.

Con varios IFC abiertos, el diagnóstico es del proyecto entero, igual que el presupuesto: el porcentaje suma todos los archivos y, debajo de la barra, ves el de cada uno —que es lo que dice dónde está lo que falta—. Los tipos y habitaciones sin partida llevan el nombre de su archivo; pulsar un tipo de otro archivo lo activa y te deja el tipo elegido para asignarle partida, y el botón de enfocar resalta los elementos estén en el archivo que estén. Cada archivo dice también cuántas de sus habitaciones tienen todas sus superficies asignadas, a mano o por criterio: si mides la arquitectura por habitaciones, sus muros salen como elementos «sin partida» aunque estén medidos, y es esa cifra la que dice que lo está. Y si tienes puesto el filtro de arriba (una planta, un archivo, un conjunto o lo seleccionado), el diagnóstico es solo de lo filtrado, como la medición; lo dice en su cabecera.

Si una partida no mide y no sabes por qué, mira el Diagnóstico: hay dos avisos para eso. En rojo, las asignaciones a partidas que ya no están en el presupuesto (y desde ahí puedes borrarlas). En ámbar, las asignaciones a algo que ya no está en el modelo: el tipo, material, habitación o conjunto desapareció —normalmente al reexportar el IFC con otros nombres de tipo, o al abrir otra revisión— y esa medición se queda a cero en silencio. Esas no se borran: si vuelves a cargar el modelo bueno, siguen valiendo.

Si una partida mide, pero no te fías del número, el Diagnóstico tiene otros dos avisos, en su parte de abajo. «La unidad no cuadra con la forma de medir»: la partida es de m² y la fórmula da m³ (LARGO*ALTO*ANCHO), o la mides con una cantidad de volumen, o es de unidades y suma superficies; el aviso dice con qué la estás midiendo, que es lo que hay que cambiar. Solo avisa cuando lo puede afirmar: en kg, horas o partidas alzadas no opina. «Ejemplares fuera de escala o a cero»: dentro de una partida, los elementos que miden cien veces más o menos que lo normal en ella —un largo en milímetros, una pieza mal exportada— y los que miden cero entre otros que sí miden. Pulsa el botón de enfocar de la derecha y los tienes resaltados en el 3D. Si acabas de abrir un proyecto guardado, recalcula la medición para que salgan.

Guardar el trabajo no necesita ningún IFC, ni ningún plano. Los botones Guardar y Cargar de la barra de arriba están siempre, y escriben y leen el archivo de proyecto .mkn. Ahí van el presupuesto, tus líneas a mano y tus mediciones de plano —cuelgan del PDF, no de ningún modelo—. Así que puedes sentarte solo a montar el presupuesto —crear capítulos y partidas, traerlas de una base, poner precios—, guardarlo y seguir otro día o en otro equipo sin haber abierto nada.

Y decides qué entra. Cada línea de porcentaje —gastos generales, beneficio industrial, baja, IVA y los conceptos que añadas tú— lleva su casilla: lo que desmarcas no suma y no se imprime. No hay medias tintas a propósito: un presupuesto en el que el total lleva algo que no aparece en ninguna línea es justo lo que no puedes firmar.

Ojo a la diferencia: poner un 0 % no es lo mismo que desmarcar. «Gastos generales 0,00 %» impreso dice no cobro gastos generales, que es algo que a veces se quiere decir; desmarcado, ese concepto simplemente no está en este presupuesto.

Puedes añadir tus propios conceptos por porcentaje —Seguridad y Salud, gestión de residuos, control de calidad, imprevistos…— con el botón de añadir, tantos como necesites: cada uno con su nombre, su % sobre la obra medida y su casilla. Si desmarcas uno no se borra: se queda escrito para volver a meterlo cuando compares las dos versiones del presupuesto.

Panel de mediciones con el resumen por capítulos y la cascada PEM, GG, BI, baja y total.
5

Mide sobre el plano (PDF o DXF)

Lo que no está modelado también se mide. En la barra de arriba, el conmutador Modelos | Planos cambia el área central al plano: carga un PDF o un DXF y mide distancias, polilíneas, áreas y recuentos. Todo suma al mismo presupuesto que lo medido en el modelo.

Imprime el plano por partidas. El botón Imprimir por partidas, en la barra del plano, saca una hoja por cada partida medida en ese plano: el plano ocupando la hoja entera con solo los elementos de esa partida dibujados encima, y un cajetín arriba a la izquierda con la partida y la lista de esos elementos separados por tipo —distancia, polilínea, área y recuento—, cada tipo con su subtotal y su unidad. Se te descarga en HTML y se abre una ventana para guardarlo en PDF. Los huecos marcados «a deducir» restan y las unidades («×14») multiplican, exactamente igual que en el presupuesto. El tamaño de hoja y la orientación —A4, A3, vertical o apaisado— los eliges en el diálogo de tu impresora: el documento se adapta a lo que pongas. Y si tu navegador bloquea la ventana de impresión, el propio botón te lo dice: el archivo se ha descargado igual, ábrelo desde Descargas.

Elige la partida antes de medir: cada medición se queda pegada a ella, así que al volver al plano meses después sabrás qué estabas midiendo.

Las dos columnas de los lados —los planos a la izquierda, las mediciones a la derecha— se ensanchan arrastrando su borde, y el ancho se recuerda para la próxima vez.

¿Qué llevas medido en este plano? Encima de la lista tienes Medido en este plano: una partida por botón, con cuántas mediciones tiene, y pulsando una te pasas a ella. Se actualiza sola si renumeras el presupuesto.

¿El mismo baño catorce veces? No lo dibujes catorce veces: mídelo una y pon 14 en el campito de × que hay al lado del valor. Al presupuesto va como «14 × 4,20 m²», igual que lo escribirías en una hoja de mediciones, y la fila te enseña el total para que veas lo que estás mandando. El trazo del plano sigue diciendo lo que mide uno, que es lo que se ve dibujado. Funciona junto con «a deducir»: catorce huecos restan los catorce. En el recuento no aparece, porque ahí las unidades ya son lo que has contado.

¿El mismo trazo vale para otra partida? El contorno de una estancia es el solado, el rodapié y la pintura del techo: no lo dibujes tres veces. Marca con la casilla de cada fila las mediciones que quieras (o Todas, arriba de la lista), pulsa Copiar a otra partida y elige la partida. Se crean copias con el mismo dibujo, el mismo rótulo, el mismo «a deducir» y las mismas unidades; si el original ya contaba en el presupuesto, la copia también. Pulsa «Ver en …» en el aviso (o la partida en «Medido en este plano») y verás las copias dibujadas en el plano. Son independientes: si al rodapié le quitas los huecos de las puertas, el solado no cambia.

Formas: rectángulo, círculo y triángulo. Al lado de las herramientas tienes tres botoncitos con un cuadrado, un círculo y un triángulo. No son otra herramienta: se encienden sobre Polilínea o sobre Área y cambian cómo dibujas. Con Área te dan la superficie de la forma; con Polilínea, su contorno. El mismo gesto te contesta las dos preguntas de un local: cuánto suelo y cuánto rodapié.

El rectángulo son dos clics en esquinas opuestas —sale siempre recto, sin ir a pulso a que salga a escuadra, y da igual hacia dónde arrastres—; el círculo, uno en el centro y otro en el radio; el triángulo, sus tres vértices. Mientras buscas el último clic ves la forma dibujada y su medida, que es lo que te dice dónde soltar. Al último clic se cierra y se guarda sola: no hay que darle a «Terminar».

¿Se te ha ido un clic? Ctrl+Z —o el botón Deshacer de la barra— quita el último punto que marcaste, sin perder los demás. Antes, por fallar el vértice doce de un área había que descartar el trazo entero y volver a empezar. Funciona igual en el recuento: quita el último punto contado, y si era el único, retira la medición. Si estás escribiendo en el rótulo de una medición, ahí Ctrl+Z deshace el texto, como en cualquier campo.

Y cuál estás midiendo. La cabecera del panel te dice el código de la partida elegida y, debajo, su texto reducido: no hay que ir al desplegable de arriba —donde sale cortado— para saber qué estás midiendo.

Cada partida, de su color. Ese botón es además la leyenda: el color que ves en él es el que tienen sus trazos sobre el plano y el que lleva la barrita de la izquierda de cada línea de la lista. Así, midiendo el solado, el rodapié y los huecos sobre el mismo plano, se ve de un vistazo qué es cada cosa sin ir pulsando fila por fila. Lo que seleccionas se pinta del mismo color pero más intenso y más grueso, y lo que todavía no tiene partida se queda en gris. Los colores no cambian al recargar ni al medir una partida nueva.

¿Le pusiste la partida equivocada? En la lista de mediciones, cada una tiene el botón de las dos flechas: eliges otra partida, sin borrar el trazo ni volver a dibujarlo. Si esa medición ya la habías enviado al presupuesto, la línea se mueve sola a la partida nueva.

¿Quieres empezar de cero en un plano? En la cabecera Medido en este plano tienes Borrar todas: borra todas las mediciones de ese plano, de todas sus páginas y partidas, y con ellas sus líneas del presupuesto. La escala se queda, no hace falta volver a calibrar. Quitar el plano de la lista no las borra: van por el archivo, y al volver a abrirlo reaparecen. Como en los demás vaciados, el aviso te ofrece primero Guardar una copia y vaciar.

Y desde el presupuesto, de vuelta al plano. Cada medición enviada aparece en las líneas manuales de su partida con un botón Plano: te abre ese plano, en esa página, con el trazo resaltado. Es lo primero que hace falta cuando un número no cuadra: ver de dónde sale.

Y la certificas aquí mismo. Cada medición enviada lleva debajo un % a origen y un botón Certificar (las que no has enviado no: lo que no cuenta en el presupuesto no se certifica). Escribes el porcentaje y lo guardas —con el botón o con Intro; no se aplica al teclear— y ya está: es la misma certificación que la de la ventana, así que aparece en su panel «Elementos asociados» con su color y cuenta en el avance. El puntito de la izquierda te dice cómo está: gris sin empezar, ámbar si va parcial, verde al 100 %. Y va en los dos sentidos: lo que certifiques en la ventana lo ves aquí, y al revés. Sirve para certificar sobre plano lo que no está en el modelo 3D — que es justo lo que mides sobre el plano.

Lo que hay que descontar, se descuenta. El botón ± de cada medición la marca «a deducir»: en vez de sumar, resta. Es el hueco de la puerta que se quita del paño o el patio que no cuenta como construido. En el presupuesto entra como −1 × la medida y con «A deducir» en el comentario, igual que se escribiría a mano.

La escala. En un PDF la pones tú: Calibrar, marcas dos puntos de distancia conocida y escribes cuánto miden. Es por página: un detalle a 1:20 en la misma hoja que la planta a 1:100 mediría cinco veces más.

En un DXF te la damos hecha: se lee de las cotas del propio plano y la barra te dice cuál ha salido («Escala del archivo: 1 unidad = 1 m»; pasa el ratón por encima para ver de dónde). Si el plano no trae cotas, se estima por su tamaño y el aviso sale en ámbar: ahí conviene calibrar a mano. Tu calibración siempre manda sobre la deducida.

El imán. En DXF el clic engancha a la geometría: extremos, puntos medios, centros e intersecciones. Bajo el cursor verás la marca de siempre —cuadrado extremo, triángulo punto medio, círculo centro, aspa intersección—; suelta el clic ahí y la medida sale exacta, no «a ojo». Solo engancha a lo que se ve: si apagas una capa, deja de imantar. Con el botón Imán lo apagas para medir a pulso.

Del DXF se dibujan líneas, polilíneas, arcos, círculos, bloques, sombreados, textos y cotas (con su número). Cuatro controles para quitar de en medio lo que estorbe: el desplegable de capas y los botones Sombreados, Textos y Cotas. Las cotas no imantan a propósito: engancharías a la línea de la cota en vez de a la esquina del muro. El contorno de un sombreado también imanta: suele ser justo el perímetro de la estancia que quieres medir.

Ver la lámina. Un plano exportado de Revit (o de AutoCAD) como hoja trae dos cosas: el dibujo y, aparte, la lámina con su cajetín. Lo que se ve y se mide es el dibujo, a tamaño real. Si el archivo trae lámina, en la barra de capas aparece Ver lámina: enseña el plano como sale impreso, con el cajetín y el dibujo dentro de su ventana, a su escala. Se mide sobre ella igual que sobre el dibujo: misma escala, mismo imán y mismas herramientas, y lo que mides en una vista se ve en la otra. Se mide dentro de la ventana donde está el dibujo; un clic en el cajetín o en el margen no hace nada. Las incidencias también se colocan sobre la lámina. Pulsa Volver al dibujo para verlo sin la hoja. Se queda puesta al pasar de un plano a otro, para repasar las láminas seguidas. Los textos de los DXF modernos (AutoCAD 2007 en adelante, Revit incluido) se leen ahora con sus acentos; antes salía «Número».

Los sombreados de patrón (rayado, puntos…) se pintan en transparente en vez de reproducir sus rayas: lo que hace falta para medir es ver qué zona está sombreada. Si queda algo que aún no sabemos dibujar, se te dice cuántas entidades son.

La rueda del ratón amplía y reduce el plano, hacia donde apuntes. Los textos y los números de cota de un plano son diminutos —el número de una cota mide 15 cm sobre el terreno—, así que con el plano entero en pantalla no se pintan: saldrían a un píxel y serían un borrón. Cuando pasa, te lo dice la barra con un botón que amplía lo justo.

6

Exporta e imprime

Todo sale del desplegable Exportar / Imprimir de la barra de Mediciones y presupuesto: arriba lo que se imprime, abajo lo que se exporta, cada cosa con su nombre.

Imprimir la medición (PDF): tabla completa + resumen + cascada + total en letra + firmas; encabezado/pie con tu logo, que se configura en Encabezado y pie de página…, en el mismo apartado. Imprimir la medición abre el documento ya maquetado en hojas A4, y eso es gratis: puedes repasarlo entero antes de decidir nada.

El documento sale en este orden: mediciones, el resumen por capítulos con la cascada en hoja aparte, y el gráfico por capítulos —donut y barras— en otra. Los colores del gráfico impreso son los mismos que ves en pantalla.

Si una partida vino de una base de precios y la renumeraste, debajo de su código de orden verás en gris el código FIEBDC del que procede: así se rastrea hasta su base aunque le hayas cambiado el número. Solo sale cuando ese código es distinto del de orden; en las partidas que escribiste tú no aparece nada.

¿Cuánto sale del modelo? En el desplegable Análisis, Origen de la medición (%) abre ese informe: qué parte del presupuesto has medido del IFC, cuánto sobre planos PDF o DXF, cuánto a mano y cuánto copiado de otras partidas — en número de partidas y en importe, con su gráfico. Fíjate en las mixtas: las que miden con el modelo y con algo de fuera son donde suelen estar los ajustes que luego nadie recuerda.

Lo copiado de otra partida no es lo mismo que lo escrito a mano. Si una partida dice «lo mismo que EXC010 × 1,15» y EXC010 se mide con un criterio sobre el modelo, ese dinero está tan respaldado como el de EXC010: el informe lo cuenta dentro del porcentaje que sale del modelo y te dice, debajo de su fila, cuánto de lo copiado lo está. Se sigue la cadena entera —una referencia puede copiar de otra— y se hereda la proporción: si la de origen se mide mitad por criterios y mitad a mano, respalda la mitad. Si copias de una partida escrita a mano, no respalda nada.

Debajo tienes el mismo reparto capítulo a capítulo, en barras. Es el que de verdad se usa: el porcentaje global te dice cuánto te apoyas en el modelo, y las barras te dicen dónde — normalmente el modelo cubre bien la estructura y flojea en instalaciones o en urbanización, y eso solo se ve poniéndolos en fila.

Y el CO₂ de la obra, sin escribir nada. Muchas bases de precios traen la emisión de CO₂ de cada partida dentro del BC3, y MKNO ahora la lee. Con la medición hecha, Exportar / Imprimir → Informe de emisiones saca un Excel con el CO₂ de la obra: por capítulos, y las partidas de más a menos, que es el orden en que interesa mirarlas — normalmente un puñado se lleva casi todo.

Mira siempre la cobertura, que va lo primero de la hoja. No todas las partidas de una base traen el dato: en la de la Comunidad de Madrid lo trae una de cada tres. El informe dice qué parte del importe medido tiene dato y lista aparte, ordenadas por importe, las partidas medidas a las que les falta. Un total de CO₂ sin saber sobre cuánto presupuesto se ha calculado no sirve para publicarlo.

MKNO no estima nada: el número sale de la base de precios y la unidad es la que declara el archivo. Si tu base no trae el dato, o no tienes medida ninguna partida que lo traiga, la opción sale en gris.

Imprimirlo o guardarlo en PDF es Pro. En Starter la ventana avisa arriba y no imprime (tampoco con Ctrl+P ni desde el menú del navegador). Con Pro sale limpio, sin marca, y además puedes exportar a BC3 (BC3 con medición) —con el descompuesto de cada partida: mano de obra, materiales, maquinaria y auxiliares con sus rendimientos, tal y como los hayas ajustado, para que en Presto o Arquímedes llegue el precio y su porqué; y con los textos largos con sus párrafos, las fórmulas de tus líneas a mano como fórmulas, el CO₂ de cada partida y los decimales de la medición, para que allí salgan las mismas cantidades— y a Excel (Excel (.xlsx)) y guardar el proyecto .mkn (compatible con el plugin de Revit) para retomarlo o compartirlo.

Barra del panel de mediciones con los desplegables Análisis y Exportar / Imprimir: imprimir la medición y los cuadros de precios, exportar a BC3, Excel e IFC.
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Los cuadros de precios

En el desplegable Exportar / Imprimir, apartado de imprimir, Cuadro de precios nº 1 y Cuadro de precios nº 2 (los de los iconos CP1 y CP2) sacan los dos documentos de precios del proyecto. El nº 1 lleva cada partida con su precio en cifra y en letra — es el que tiene valor contractual, y si las dos discrepan manda la letra. El nº 2 lleva el precio descompuesto en mano de obra, maquinaria, materiales, subcontratas y costes indirectos, que es lo que te permite valorar obra incompleta y justificar un precio contradictorio. Si tu archivo de precios no clasifica los componentes, el propio documento te lo avisa arriba en vez de repartirlos a ojo, y puedes decirlo tú en Fuentes → Naturalezas: ahí se listan los conceptos básicos sin clasificar por su prefijo de código (mo…, mq…, mt…) para que digas qué es cada grupo.

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El listado de unidades medidas

Exportar / Imprimir → Listado de unidades medidas saca el presupuesto del revés. El presupuesto se lee «partida → qué la mide»; esta hoja se lee al contrario: una fila por cada tipo, material, habitación, criterio o conjunto y la partida en que se mide, con su capítulo —el del nivel más hondo, con el nombre encadenando toda la rama: Movimiento de tierras / Excavaciones / Excavación en zanjas—, su medición, su importe, sus identificadores (GlobalId, el id interno de MKNO y el ExpressID) y de qué archivo IFC sale. Las habitaciones salen una a una, con su nombre y su GlobalId, no agrupadas por superficie. Es lo que hace falta cuando alguien pregunta «este muro, ¿dónde está medido?» y no quieres ir desplegando partida por partida. Una unidad medida en tres partidas ocupa tres filas —son tres mediciones distintas—, así que no sumes la columna de importe por unidad: es el importe de cada partida. Las asignadas sin configurar salen también, marcadas: miden 0 y son justo las que hay que repasar antes de entregar. Respeta los filtros que tengas puestos. Es Pro.

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Devuelve el IFC con la medición dentro

Exportar / Imprimir → IFC con la medición (la del logo de IFC) saca un IFC nuevo, igual que el tuyo, pero en el que cada elemento lleva su partida y su medición pegadas. Sirve para lo que hasta ahora obligaba a mandar dos cosas: el que lo recibe abre el modelo en su visor —BIM Vision, Revit, Solibri, el que sea— y ve el presupuesto sin MKNO y sin licencia: puede colorear por partida, sumar el importe de una planta en una tabla de planificación o preguntarle a un muro ¿por qué estás medido así? y que el propio archivo le conteste «Criterio Tabiquería PB, LARGO * ALTO».

Y puedes llevarte el texto extendido de las partidas —el párrafo largo del BC3, con materiales, ejecución y criterios— marcando su casilla. Va una vez por partida, en el edificio, y no repetido en cada elemento: en tu archivo el código de la tabiquería aparece 3.007 veces, así que su párrafo por elemento serían 0,82 MB de texto duplicado en una sola partida; en el catálogo ocupa 0,28 KB. Quien lo abra en el Explorer lo ve al desplegar la partida.

Como el presupuesto puede medir sobre varios IFC, el botón abre una ventana y sale un archivo por modelo: marca los que quieras y cámbiale el nombre a cada uno si no te vale el que te proponemos. Los modelos sin medición salen apagados, diciéndote por qué. Dos avisos que conviene leer: los precios van apagados por defecto —si los marcas, tus precios viajan dentro del archivo y los verá cualquiera que lo abra—, y en el edificio se escribe el cuadre del presupuesto, porque lo que mediste a mano o sobre plano no cuelga de ningún elemento y, si alguien suma los elementos, no le va a dar el total. El archivo se lo explica él solo. Con modelos grandes tarda unos segundos y verás la barra de progreso; tu archivo original no se toca. Es Pro.

Y si ya has certificado, la certificación puede ir dentro. Cuando hay algo certificado en lo que exportas aparece la casilla Incluir la certificación, marcada de fábrica (en el IFC de una compra sale apagada). Cada elemento se lleva su avance con todo el histórico —la fecha y el % de cada apunte— y el edificio, tus certificaciones numeradas. Los importes solo van si marcas también los precios. Lo que no viaja: el técnico, las notas y la referencia de cada apunte, que son cosas de tu casa. Quien lo reciba lo ve en el Explorer (paso siguiente).

Y las interferencias también. Si tienes chequeos de interferencias guardados, aparece la casilla Incluir las interferencias, apagada de fábrica. Enciéndela y elige qué chequeos van —enteros—; de cada uno viajan solo los choques abiertos (nuevos y pendientes), y los resueltos y los válidos con su casilla. Cada archivo lleva los chequeos en los que participa, y el modelo de instalaciones puede ir aunque no esté medido: sale solo con sus interferencias. Quien los reciba abre los IFC en el Explorer y ve cada choque en el modelo.

Y lo que mediste sobre planos. Si hay mediciones sobre PDF o DXF enviadas a las partidas que exportas, sale la casilla Incluir las mediciones sobre plano, marcada de fábrica: el IFC lleva los trazos (no el plano). Manda el PDF o el DXF junto al IFC: en el Explorer, pasando arriba a Planos y con Añadir plano, se ve el plano con cada trazo, su partida y su valor, y desde cualquier línea «Medido sobre plano» de una partida el botón Plano te lleva a su trazo. El plano se reconoce por su contenido, así que da igual si se ha renombrado.

Y no solo la medición: también tus propios datos. En el panel de la izquierda tienes la pestaña Datos. Ahí defines los campos que necesites —«Uso», «Ocupación máxima», «Sector de incendios», «Fecha de entrega»— con su tipo (texto, número, entero, sí/no o fecha) y el grupo en el que quieres que salgan, y se escriben en el mismo IFC que la medición. Los abre cualquier visor.

No los rellenas uno a uno. Los valores no se ponen en cada elemento: se ponen en una clase (todas las puertas), un tipo, un conjunto de selección, un criterio de medición, una planta, un espacio o el edificio — las mismas vías con las que ya asignas partidas — y bajan solos a todo lo que alcanzan. Manda lo más concreto: si dices «las puertas no son cortafuegos» y luego «estas cuatro sí», ganan las cuatro. Y dejar un valor vacío en lo más concreto quita el que venía de arriba, que es la forma de decir «aquí no aplica».

Y si ya tienes los datos en un Excel, no los teclees: impórtalos. Con el botón Importar de esa misma pestaña eliges tu .xlsx o tu .csv. La primera columna dice a quién se refiere cada fila —lo eliges en el desplegable de al lado: el GlobalId del elemento, el del espacio, el nombre del tipo, la clase IFC o el nombre de la planta— y cada columna más se casa con uno de tus campos por su nombre (si tu cabecera pone «Superficie [m²]» casa igual con el campo «Superficie»).

No se aplica nada hasta que tú lo digas. Primero te enseña qué va a pasar: cuántas filas se van a aplicar de las que trae la hoja, cuáles no y por qué (una por una, con su número de fila), qué columnas se ignoran porque no tienes un campo con ese nombre, y qué valores no se pueden leer con el tipo de su campo. Si el número de filas que no casan te sorprende, casi siempre es que la primera columna no era la que creías. Lo que importes se suma a lo que ya tuvieras: no pierdes lo que pusiste a mano.

Tres cosas que conviene saber. La planta escribe en la planta, no en los mil elementos que cuelgan de ella: la altura libre es de la planta. Si lo que quieres es sellar todos sus elementos, usa un criterio («nivel contiene P1»). Si tu modelo es IFC2X3 no existe el tipo fecha y las tuyas viajarán como texto (aaaa-mm-dd): se leen y se ordenan igual, y el panel te lo avisa. Y lo que escribas que no se pueda leer con el tipo del campo se te marca en rojo y no se escribe — mejor que falte a que viaje un número que nadie puso.

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Y quien lo recibe, lo abre en el Explorer

Ese IFC se puede abrir en cualquier visor, pero hay uno hecho a medida para leerlo: mknobim.com/explorer, que no pide cuenta. Y si quien lo abre todavía no tiene ningún IFC medido, el botón Ver un ejemplo de la pantalla de inicio le abre una obra real ya medida y certificada, con sus capítulos, sus precios, su avance y hasta su plano medido. La primera vez que alguien abre un archivo ahí, una guía rápida le señala el presupuesto, el botón de colorear y la certificación; se vuelve a ver con el ? de arriba. Se arrastra el archivo y sale el presupuesto que lleva dentro —capítulos, partidas e importes— con el modelo al lado. Es el enlace que le mandas al cliente, al aparejador o a la subcontrata: no tienen que instalar nada ni registrarse en ningún sitio.

Y si tu cliente no sabe qué es un IFC, mándale un solo archivo que se abre con doble clic. En la misma ventana de exportar, en Cómo se entrega, elige Para el cliente (.html que abre MKNO Explorer). Sale un único archivo .html con los modelos marcados dentro (comprimidos: pesa bastante menos que los IFC). Tu cliente le da doble clic, se le abre en el navegador una página con el nombre de la obra y pulsa Abrir en MKNO Explorer: el Explorer se abre en otra pestaña con el modelo y el presupuesto ya cargados, sin elegir archivos ni saber dónde los guardó. Hace falta un clic y no se abre solo porque los navegadores bloquean las ventanas que se abren sin que nadie pulse nada. Necesita conexión a internet para abrir el Explorer, pero el modelo no se sube a ningún servidor: pasa de una pestaña a otra dentro de su equipo. Lleva lo mismo que el IFC con las casillas que marques —si quieres que vea los importes, marca también los precios—. Es Pro, como exportar el IFC; abrirlo, no.

El árbol que sale es el tuyo: capítulos y subcapítulos como los tengas escritos. Y dentro de cada partida aparece también lo que no está en el modelo —lo que mediste a mano, lo que mediste sobre un plano y lo que copiaste de otra partida, que dice de cuál—, con su cantidad: es lo único que quien recibe la obra no puede comprobar mirando el 3D, así que es lo que más falta hace que esté escrito. Esas líneas salen en cursiva y con su icono, y no se pueden señalar en el modelo porque no cuelgan de ningún elemento.

Cada partida lleva tres botones: aislar —déjame solo eso—, rayos X, que la resalta y deja el resto del edificio en fantasma —que es como se ve dónde está algo repartido por toda la obra—, y el ojo para quitarla de la vista, que es lo contrario de aislar: se va eso y se queda lo demás, para poder mirar lo que tapaba. Los capítulos y subcapítulos llevan también su ojo, y cada línea de medición su rayos X. Arriba hay un buscador para filtrar las partidas por código o por texto, y un botón para sacar el panel a otra ventana y llevártelo a la segunda pantalla, dejando el modelo entero en la primera.

Y puede repartir la obra sin volver a ti. Cada partida y cada capítulo llevan su casilla: marca lo que quieras —hay Todas y Ninguna al lado del botón— y con Exportar IFC saca un archivo con solo esa medición, para mandarle a cada industrial lo suyo. Elige si van los precios; por defecto no van. Y elige la geometría: todo el modelo (lo seguro, para que cada uno sitúe su parte en el conjunto) o solo los elementos afectados, que recorta del archivo lo que esas partidas no miden y lo deja mucho más ligero. El propio IFC dice dentro qué lleva.

Se puede además desplegar cada partida en sus líneas, las mismas que en tu panel de mediciones, en el mismo orden y con el mismo texto: agrupadas por lo que las mide —cada criterio, cada tipo, lo escrito a mano— con su subtotal, con qué se midió (la fórmula o el parámetro) y la tabla de uds, largo, ancho, alto y parcial de cada elemento. Las medidas viajan en los IFC que exportes desde el 18/09/2026; los anteriores enseñan solo el parcial. Al pinchar una línea, ese elemento se selecciona y se encuadra en el 3D, y con el botón de al lado se queda él solo; la pestaña Elemento enseña sus propiedades, las mismas que ves aquí.

Si abre varios IFC de la obra a la vez —la estructura y la arquitectura, por ejemplo—, el panel junta el presupuesto de todos: cada partida con las líneas de todos los archivos, cada una sabiendo de cuál es, y lo que mediste a mano o sobre plano contado una sola vez aunque vaya dentro de cada archivo. El total es el que firmaste; si falta por abrir algún archivo de la tanda, el pie dice cuánto suman los abiertos.

Y el botón de ver una planta: se elige la planta y queda sola, cortada a 1,20 m y desde arriba — un plano de planta del modelo, con la altura del corte ajustable. Las partidas se ordenan por capítulos o por importe de mayor a menor con el conmutador de arriba, y el panel se estira arrastrando su borde. Pasando el ratón por cualquier elemento te dice en qué partidas está medido, sin pinchar nada.

Y está el mismo botón de colorear del visor: por partidas, por clase, por planta y por dinero. Ese último es el que conviene enseñar: es el mapa de calor del presupuesto sobre el modelo, y en diez segundos deja claro dónde está la obra. En la leyenda, cada renglón lleva su ojo para quitarlo de la vista y su botón para dejar solo eso en pantalla: así se contesta enséñame los que se llevan el 36 % del presupuesto o enséñame lo que nadie ha medido. Ojo a una cosa: si exportaste en modo reducido, en el Explorer los capítulos salen solo con su número, sin nombre — el nombre no viaja en ese modo.

Si el archivo lleva la certificación, aparece la pestaña Certificación y el colorear gana el modo por certificación (verde todo al 100 %, naranja a medias, gris sin empezar). Arriba se elige a qué fecha se mira: hoy, una de tus certificaciones o el fin de cualquier mes, con flechas para ir mes a mes, y el modelo se colorea como estaba ese día. Justo debajo, el selector Lo no iniciado: Normal, Fantasma —lo deja translúcido: ves lo hecho sin perder el edificio— u Oculto —solo queda a la vista lo empezado—; sigue a la fecha, así que yendo mes a mes se ve aparecer la obra. Debajo, lo certificado a origen y su %, la curva mes a mes, la tabla de certificaciones —pincha una para ver la obra en su día de corte— y el avance de cada partida, con su botón de aislar. En Mi presupuesto cada una lleva su barra de avance, y al pasar el ratón por un elemento te dice el % de cada partida suya. Si lo mandaste sin precios, se ve el avance sin importes. Y si quien lo recibe exporta un recorte, puede llevarse también la certificación de esas partidas (sin las cifras de las certificaciones cerradas, que son de la obra entera).

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Reparte la obra en acciones de compra

Con la medición hecha, lo siguiente no es pedir precios: es decidir a quién se le pide cada cosa. Y eso no se corresponde con tus capítulos —«Estructura» mezcla hormigón, acero y encofrado, que son tres proveedores, y el hormigón aparece además en cimentación y en soleras—, sino con lo que llevan las partidas dentro del descompuesto. En el panel de Mediciones y presupuesto, el desplegable Análisis → Estudio de coste y compras (la del carro) abre Acciones de compra.

Empieza por Lista completa de naturalezas, la primera de la columna de la izquierda: MKNO baja por el descompuesto de cada partida medida, multiplica rendimientos nivel a nivel —entrando también en los auxiliares, así que el panel de encofrado que va dentro de «encofrado metálico montado» aparece— y te da cada concepto con su cantidad total en la obra, su importe y qué porcentaje del dinero es. Ocho conceptos suelen ser el 70 % del presupuesto: ahí es donde se negocia.

Una acción de compra es un paquete para un proveedor. Créala con Nueva acción, ponle nombre, el proveedor si ya lo sabes y su estado —borrador, pedida, ofertada, adjudicada—, que guarda la fecha solo. Y llénala con Añadir conceptos, que abre una ventana con tres pestañas:

  • Conceptos: los del descompuesto (el hormigón, la ferralla, el panel de encofrado). Se compran como material: te llevas solo la porción del recurso dentro de cada partida, y lo que sale es una cantidad —«23,50 m³ de HA-25»—.
  • Partidas: la partida entera. En la tabla de la compra eliges, línea a línea, si le compras la unidad de obra —con su material y su mano de obra, que es como se le pide precio a un ferrallista— o solo la ejecución, la puesta en obra con el material comprado aparte.
  • A mano: lo que no está en el descompuesto y también se paga —el bombeo del hormigón, el transporte, un alquiler—. Marcas en qué partidas se mide (si marcas varias, se suman), le das descripción, unidad y un precio estimado, y pulsas Añadir concepto propio. Si ya lo creaste en otra compra, lo reutilizas desde la lista de abajo.

Una misma compra puede mezclar las tres cosas. Todo lo añadido queda en una sola tabla, Añadido a la compra: cada concepto con su medición y, desplegándolo, las partidas de las que sale —con una casilla para dejar fuera las que no entran en esta compra (el hormigón, pero solo el de cimentación) y un ajuste de la cantidad partida a partida (con un coeficiente o a mano) para las mermas o los solapes—. Cada línea lleva además su comentario para el proveedor y su × para quitarla.

Se compra más de lo que se mide, y se ven las dos cifras. Cuando ajustas una cantidad por mermas, la tabla enseña lo que se pide y, debajo, lo medido con cuánto has añadido: «medido 23,50 · +5 %». El importe se calcula con lo que se pide. Y como el hormigón llega en camiones y el ladrillo en palés, al desplegar un concepto puedes poner su unidad de suministro —«camión de 8 m³»—: MKNO redondea el pedido hacia arriba a unidades completas y te dice cuánto sobra («3 × camión de 8 m³ = 24 m³ · sobran 0,5»). Es solo para el pedido: el importe no cambia, porque el hormigón se paga por m³ servido. Va por compra, porque depende del proveedor, y sale también en el Excel y en el PDF.

Arriba, siempre a la vista, están las cifras con las que se controla: P.E.M. (la suma de tus partidas medidas), comprable, comprado, sin comprar y adjudicado. «Comprado» es lo que ya está metido en alguna acción, al precio de venta y esté como esté; adjudicado es lo que de verdad llevas contratado, la suma de las ofertas que has adjudicado. En la lista de la izquierda, cada acción enseña la cifra más cierta que tenga —adjudicado, si no estudio, si no venta— con su nombre al lado. Y dos que evitan disgustos. No comprable: los costes indirectos, los costes directos complementarios y el CI de los auxiliares no se le pueden pedir a nadie, así que salen aparte y no como una compra pendiente — si contaran, tendrías una alarma encendida para siempre. Y en más de una acción: pulsa esa cifra y ves qué partidas están repartidas entre varias acciones, con lo que vale cada una, lo que llevas asignado entre todas y en cuáles está —cada nombre te lleva a su acción—. Repartir una partida es normal (el hormigón de un muro a un proveedor y su encofrado a otro); lo que sale en rojo es cuando la suma pasa de lo que vale la partida: si compras su hormigón por recurso y además subcontratas el muro entero, ese dinero lo pagarías dos veces. Se ve aquí, o se ve al firmar el segundo pedido.

Una partida sin descompuesto no se puede comprar por recurso, y te lo dice arriba con cuántas son y cuánto suman: sin descompuesto no hay material que pedir. Esas se le compran enteras a un industrial: añádelas desde la pestaña Partidas como unidad de obra. Ojo con la base que uses: la BCCA 2023 trae descompuesto en el 0,8 % de sus partidas y la PemA 2025 en el 51 %.

De cada material, en qué partidas está. Despliega cualquier fila —en la lista de naturalezas y también en «Añadido a la compra» de cada acción— y ves de dónde salen sus 23,50 m³: cada partida con su medición, el rendimiento que le toca (0,25 m³/m²) y la cantidad y el importe que se lleva. El rendimiento va con sus dos unidades escritas, que es lo que hace legible el caso normal: una ferralla en kg que interviene en un muro medido en m² y en dos zapatas medidas en m³ lleva un rendimiento distinto en cada una (12,5 kg/m², 85 kg/m³…), y multiplicando por la medición de esa partida te sale la cantidad de esa fila. Si una partida sale con «sin medición» es que lleva ese concepto pero todavía no está medida —asignada sin recalcular, o sin configurar con qué se mide—: no aporta cantidad al pedido, y el contador te lo dice aparte («1 partida · 2 sin medición») para que vayas a arreglarlas al presupuesto. Si un concepto llega a la misma partida por dos caminos —el oficial que está en la partida y el que va dentro del auxiliar de encofrado— sale una sola línea con la suma, diciendo por qué auxiliar llega la otra parte: en un pedido, ver la misma partida dos veces parece un error y te para.

Y esa lista se ordena y se filtra, que con trescientos conceptos es lo primero que hace falta. Pulsa cualquier cabecera para ordenar por ella —código, naturaleza (materiales, mano de obra, maquinaria…), cantidad, importe o quién lo compra—, y usa el desplegable de naturalezas para quedarte con una sola: solo salen las que tu obra tiene de verdad, con cuántos conceptos hay en cada una y usa la caja de búsqueda de arriba: busca en el concepto y en sus partidas, así que puedes llegar al material por la unidad de obra que lo lleva («tabiquería»). Al lado, tres botones dejan ver Todos, solo lo que ya está En una acción o solo lo que sigue Pdte compra, que es la forma rápida de quedarte con lo que te falta por repartir. Ojo a una distinción de la columna de naturaleza: «no consta» quiere decir que tu archivo no trae ese dato, y no es lo mismo que «Sin clasificar», que es el propio archivo diciendo que no lo sabe. Los que no constan se van siempre al final al ordenar. Y ojo: lo que exportas es lo que estás viendo, así que filtrar por Pdte compra y darle a Excel es la forma de sacar lo que te falta por comprar — el documento lo dice en sus avisos, para que en papel se sepa que iba filtrado. En la columna de la izquierda, el grupo de tus acciones se pliega para que no te tape la lista cuando tengas quince.

Y el pedido sale de MKNO. Los tres botones de la barra trabajan sobre lo que estés mirando —la acción abierta, el listado de la obra o lo que queda sin comprar—. A Excel, con cada concepto y sus partidas debajo. A PDF, para llevarlo a la reunión, con los avisos escritos (en papel no hay barra arriba que te recuerde lo que no es comprable). Y a BC3 con solo esas partidas: es lo que le mandas al industrial para que lo abra en su programa y ponga precios, con su descompuesto entero y sin el resto de tu presupuesto — que si no, recibe doscientas partidas a cero y tiene que buscar las suyas.

Marca y manda. Cada fila de la lista tiene su casilla. Marca lo que quieras —la casilla de la cabecera marca lo que estás viendo, así que filtra primero y marca después— y arriba aparece una barra para añadirlo a una acción que ya tengas o a una nueva. Es la otra forma de trabajar: las reglas sirven para lo que se repite, y esto para lo que no. Si lo que marcas son partidas, solo se ofrecen acciones por unidad de obra y la nueva se crea ya de ese tipo: en una de material una partida suelta no tendría ningún recurso que pedir y se quedaría dentro sumando cero.

Y lo que no vas a comprar nunca, márcalo también. Tu mano de obra, los medios auxiliares, el pequeño material del almacén: con el botón de prohibido de cada fila —o marcando varias y usando No se compran nunca— salen de lo comprable, dejan de contar como pendientes y no cuentan como un precio que falta en el estudio de coste. Si marcas un auxiliar, se va con lo que lleva dentro. No se borran: se quedan en gris con su propia cifra arriba, para que se vea cuánto has decidido no comprar, y hay un interruptor N no se compran para esconderlos cuando ya no quieras verlos. Se guarda con tu presupuesto y viaja en el .mkn, así que la decisión no se pierde ni al cambiar de equipo.

Y las partidas sin descompuesto, a la vista. El aviso ámbar de arriba dice cuántas son y cuánto suman; el enlace Ver cuáles son te las enseña con su medición y su importe. Desde ahí las sacas a BC3 para que un industrial te las oferte, que es la única vía que tienen: sin descompuesto no hay material que pedir.

Y un IFC de cada acción de compra. Con una acción abierta —el botón está apagado en las otras dos vistas, porque un IFC con las partidas de toda la obra no es una compra sino tu presupuesto entero—, el botón del logo de IFC abre el mismo diálogo que IFC con la medición en el panel de mediciones —eliges con o sin precios y con o sin el texto completo de cada partida—, pero escribe únicamente la medición de las partidas de esa acción. El industrial lo abre en MKNO Explorer, sin cuenta, y ve sobre el modelo lo que tiene que ofertar. Y no solo la medición: cada elemento lleva escrito el rendimiento de la naturaleza que le compras y la cantidad que le toca —«Acero corrugado (MT02): 12,5 kg/m² = 150 kg»—, así que el que va a servir el material puede comprobar de dónde sale cada kilo en vez de fiarse. Si en esa partida solo hay una naturaleza, los números van además como números sueltos, para poder sumarlos en una tabla de Revit. Dos cosas van escritas dentro del archivo para que no haya malentendidos: que es una compra y no la obra entera, y que la geometría no se recorta —va el modelo completo; lo que está acotado es la medición—.

Pide cada cosa cuando toca: parte la compra por fases. Debajo de la tabla de la compra, Partir por fases reparte cada línea por plantas o por capítulos. Por plantas, MKNO mira en qué planta está cada elemento de cada partida y reparte la cantidad de la compra en esa proporción, sin que tengas que medir nada más: «7 m³ en planta baja, 7 m³ en primera». Lo medido a mano, sobre plano o por habitaciones no cuelga de ningún elemento y va a Sin planta, a la vista. Cada fila suma lo mismo que la compra entera. Lo que ves aquí sale también en el Excel y en el PDF, para pedir el hormigón de cimentación en mayo y el de la cubierta en julio.

Y míralo sobre el modelo. Con una acción abierta, el botón de ver en el 3D de la barra resalta sus partidas en rayos X y deja el resto del edificio en fantasma: «esto es lo que le compras a Hormigones SA». La ventana se pliega a una barra abajo para que veas el modelo, con Volver a la compra y Quitar resaltado. Si la tienes sacada en otra pantalla, no se pliega. Si ninguna partida de la compra tiene elementos en el modelo (se midieron a mano o sobre plano), te lo dice.

Y lleva la cuenta de lo que compras, con los tres precios que maneja una obra. La venta es el precio de tu proyecto, el que le facturas al cliente: lleva dentro los indirectos y el beneficio. El estudio es lo que calculas que va a costarte comprarlo, y lo pones tú: en la pantalla de Estudio de coste o en la propia acción, porque es la misma lista —un precio por concepto para toda la obra, no uno por compra: el hormigón te cuesta lo mismo en la zapata que en el muro—. Y lo adjudicado es lo que de verdad pagas. La cifra que dice si has comprado bien es la desviación —estudio menos adjudicado—; el margen contra la venta es mayor por definición y no significa lo mismo, así que van separados y no se mezclan. Cada acción tiene además su estado —borrador, pedida, ofertada, adjudicada— con la fecha puesta sola, su proveedor (que se ofrece de una lista con los que ya has escrito, para que no se te dupliquen) y, cuando la adjudicas, el importe adjudicado, que no se escribe a mano: sale de la oferta que elijas. Con eso, Resumen de acciones te enseña cada acción con lo que vale según tu base de precios, lo que te han ofertado y la diferencia —en positivo, lo que le has ganado al estudio—, y el mismo resumen por proveedor, que es como se negocia. El total solo suma las que ya tienen número, y te dice cuántas van: restar los totales con la mitad sin ofertar diría que llevas ganado medio presupuesto.

Estudia primero, y compara después. La tabla Añadido a la compra es también la de precios. Lo primero es la columna €/ud estudio: escribes lo que calculas que va a costarte cada línea y ves el importe estimado al momento — sin necesidad de tener ninguna oferta todavía, que es como se trabaja: se estudia y luego se pide precio. Después, cada proveedor es una columna más: la crea Solicitar ofertas (ver abajo) o, si el precio ya te lo han dado por teléfono, Añadir oferta. Escribes lo que te da por cada línea —el precio por unidad del concepto si compras material, o por partida si contratas unidad de obra o ejecución— y MKNO pone tus cantidades, calcula los importes, marca al más barato y suma el total de cada uno. Te dice también cuánto le ganas a tu estudio, pero solo de los que han ofertado todo: el que se deja líneas tiene un total menor por lo que falta, no por ser más barato, y sale marcado como incompleta. Cuando lo tengas claro, el botón adjudicar que sale bajo el total de cada proveedor deja la acción con ese proveedor, ese importe y la fecha, y ya aparece en el resumen de acciones. ¿Que te echas atrás? El botón de deshacer que sale al lado del importe quita las tres cosas —importe, proveedor y estado—; cambiar solo el estado no basta, porque la acción se quedaría con su importe y seguiría contando como comprada. Tus ofertas y tu estudio se quedan como estaban, para volver a elegir.

Tu estudio de coste, línea a línea. En la columna de la izquierda, Estudio de coste te enseña todo el presupuesto —cada capítulo, cada partida y cada línea de su descompuesto— con lo que te va a costar y lo que llevas adjudicado: concepto, rendimiento, cantidad, coste unitario, coste importe y adjudicado. Escribes el precio de coste donde quieras: en un material, en un auxiliar —y entonces da igual lo que lleve dentro, cuesta lo que has dicho— o en la partida entera, si la cierras a tanto alzado. Cuando lo haces, lo que queda tapado se pinta apagado, para que no haya duda de qué cifra manda. Lo que escribas aquí es lo mismo que ves en las acciones de compra, y al revés: es una sola lista de precios, y se guarda con tu proyecto y viaja en el .mkn.

Estudia otro consumo sin tocar la venta. El rendimiento de cada línea se puede cambiar solo para el coste —más mermas, otra dosificación—: por defecto es el de venta. Y en la fila de cada partida eliges su medición de coste: de la partida (la de venta) o manual, si vas a ejecutar otra cantidad. Todas las líneas de la partida la usan.

Lo que no está en el presupuesto de venta, también se estudia. Con añadir concepto de coste, en cualquier partida, metes un concepto propio —el bombeo, el transporte— con su unidad, su rendimiento y su precio, o eliges uno que ya hayas creado. Con añadir partida de coste, dentro de un capítulo, creas una partida de solo coste: no va a la venta, pero cuenta para el coste y se puede comprar, con su naturaleza y su comentario. Y con añadir capítulo de coste, al final, un capítulo entero que solo existe en el estudio; se renombra en su cabecera y se borra con su papelera (te avisa de cuántas partidas se lleva). Los conceptos propios y las partidas de solo coste llevan un desplegable Acción de compra… para decir en qué compra van, o crear una nueva, sin salir de esta pantalla.

Si compras solo la ejecución de una partida, su mano de obra se apaga y aparece una línea 🔧 con la puesta en obra, que toma el precio de su compra. Así el coste es material más ejecución, sin contar la mano de obra dos veces.

Si falta un precio, no hay total, y esto es a propósito. A una partida a la que le falta un material no se le da la suma de los demás como si estuviera completa: te dice cuántos precios faltan, con lo que llevas al lado en gris. Y lo mismo sube: un capítulo al que le falta una partida tampoco tiene coste cerrado. Lo que marcaste como «no se compra nunca» no cuenta como un hueco. Arriba tienes Solo lo que falta por estudiar, Ocultar lo que no se compra y Limpiar lo que no se compra, que suelta los precios y los conceptos propios que se quedaron sin compra al borrar una acción.

Tu biblioteca de precios, de una obra a otra. El botón Biblioteca de precios guarda precios de coste para reutilizarlos en cualquier proyecto. Se organiza en grupos plegables, los precios se arrastran de uno a otro, y se importa una lista de partidas ya valoradas desde un BC3 o un Excel (entran solo las que tienen precio). Junto a cada precio del estudio y de las compras tienes el icono de la biblioteca: guardar el precio en ella o coger uno de ella. Un precio cogido queda enlazado: si en la biblioteca cambia, te avisa y lo actualizas con un clic —nunca solo—. La biblioteca vive en tu navegador y no en el proyecto; para llevártela a otro equipo, expórtala e impórtala en JSON.

Del coste directo al coste total: los porcentajes. Al final de la tabla, después de los capítulos, tienes el coste directo (la suma de todo) y puedes añadirle líneas de porcentaje: con un clic, Costes indirectos, Gastos generales u Otros costes, o una personalizada con el nombre y el % que quieras. Escribes el % y ves su importe y el coste total de estudio abajo. Cada porcentaje se aplica sobre el coste directo (cada línea es directo × su %). Ojo: estos % solo afectan al estudio, no a lo adjudicado — los indirectos y los gastos generales son gasto tuyo, así que la desviación de compra («¿he comprado bien?») se sigue midiendo contra el coste directo. Se guardan con el proyecto y salen también en el Panel de coste.

Y lo adjudicado baja hasta la línea, pero solo donde de verdad se sabe. Si has adjudicado una compra de material eligiendo una oferta, el precio de cada concepto aparece en las partidas que entraban en esa compra y en ninguna más: si compraste el hormigón de la cimentación, la partida de estructura sigue sin adjudicar y así te lo dice. Una compra de unidad de obra precia la partida entera, y una de solo ejecución, su línea 🔧. Por eso el importe adjudicado no se escribe a mano: sale siempre de una oferta con sus precios unitarios. Nunca se reparte un importe a ojo — un número inventado en una tabla de costes es peor que un hueco.

Y una vista de dirección: el Panel de coste. En la misma columna de la izquierda, un dashboard con gráficos donde no tocas nada, solo miras cómo va el dinero: los KPIs (venta, coste de estudio, coste adjudicado, margen y desviación de compra), una cascada de la venta al margen —la venta arriba y cada naturaleza restando hasta lo que te queda—, el coste por naturaleza —cuánto se te va en mano de obra, materiales, maquinaria o subcontratas, bajando hasta el material real de cada auxiliar—, la desviación por naturaleza (dónde se te ha disparado), el margen por capítulo (el que va a pérdidas, en rojo), dos listas con las partidas que pierden dinero y las de mayor desviación —las que hay que renegociar—, y el reparto por proveedor. Todo sale de tu estudio, sin recalcular nada: la desviación es estudio − adjudicado (en verde compras mejor de lo previsto), y lo que aún no tiene precio no cuenta como cero — te dice cuántas partidas faltan.

Codifica cada compra con tu árbol de actividades. Si tu empresa clasifica lo que compra —A31AB, hormigones preparados en central—, pulsa la casilla Actividad de la cabecera de la acción. La primera vez te pide el árbol: un Excel (.xlsx) o un CSV con una columna Código y otra Descripción (un .xls antiguo, guárdalo antes como .xlsx). La jerarquía la saca de los propios códigos, y el árbol se queda en tu navegador para todas tus obras. Luego buscas por código o por texto —«hormigón central»—, filtras por rama o bajas por el árbol, y eliges. La acción se guarda con una copia del código y su ruta, así que el proyecto se abre bien en un equipo que no tenga el árbol. Si la acción aún se llamaba «Acción 3», toma el nombre de la actividad. Con eso, Resumen de acciones añade una tabla Por actividad, agrupada por familia (A31 hormigones y morteros), que es la que sirve para comparar una obra con otra; y el código sale también en el Excel y el PDF de la compra.

Pide las ofertas desde la compra. Solicitar ofertas, en la cabecera de la tabla, abre tu agenda de proveedores de la obra (nombre, contacto, teléfono, email y CIF) y las condiciones de la petición: fecha límite para responder, plazo de entrega, forma de pago, validez y un mensaje. Tus datos se escriben una vez y salen en la carta y en el correo. Cada proveedor tiene su botón de enviar, y en el ordenador eliges cómo quieres que salga (se recuerda): borrador de correo, que es lo normal —se descarga el mensaje entero, con el Excel y el BC3 ya adjuntos, y al abrirlo aparece en tu programa de correo listo para repasarlo y darle a enviar, sin arrastrar nada—, o abrir tu programa de correo, que escribe destinatario, asunto y texto y guarda el paquete en la carpeta que elijas para que lo arrastres (es lo que sirve si escribes desde un webmail). El borrador es un archivo .eml: si en tu equipo no se abriera con el programa que quieres, botón derecho sobre él → Abrir con. En el móvil se comparte con los archivos ya adjuntos. Ningún navegador deja poner a la vez destinatario y adjuntos en un correo, de ahí el borrador; y MKNO no manda nada por su cuenta. Al lado, la carta de solicitud en PDF, con la columna de precio en blanco y sin tu precio de venta. Al pedirla, el proveedor aparece como una columna vacía en la tabla, la acción pasa a pedida y la cabecera apunta a quién y cuándo se le pidió, aunque luego quites su columna.

Y que las ofertas te las escriban ellos. Saca el IFC de la compra con el botón del logo de IFC y manda ese mismo archivo a todos los ofertantes: no lleva el nombre de ninguno. Cada uno lo abre en MKNO Explorer, pulsa Poner precios y le salen las líneas de tu compra —en una compra de material, el precio por m³ o por kg de cada concepto; en una de unidad de obra, el de cada partida—. Escribe su nombre, sus precios y el IVA, y te devuelve un archivo de oferta. Tú, con la compra abierta, pulsas Importar ofertas y eliges todos los archivos de golpe: cada uno cae en la columna de su ofertante —por su nombre, la que abrió la solicitud si se la pediste— o abre una nueva, y debajo sale qué ha entrado y qué no. Una oferta de otra compra no entra aunque los códigos coincidan; si ya habías tecleado precios en la columna de ese ofertante, te pregunta antes de sustituirlos; y si alguien ofertó sobre otra medición o con el IVA dentro, te lo dice — el importe siempre se calcula con tus cantidades.

Si cambia algo después de pedir, te avisa. Al solicitar ofertas, MKNO apunta lo que has pedido. Si luego vuelves a medir y cambia una cantidad, entra una línea nueva o sale una, la cabecera de la compra lo dice en ámbar —«Hormigón: 23,50 → 25,00 m³»—: lo que te oferten puede ser sobre otra cantidad, y es el momento de volver a mandárselo. Cuando lo hayas hecho, pulsa Ya lo he vuelto a mandar. Los cambios pequeños, de redondeo, no avisan.

Y planifica cuándo comprar. Cronograma pone cada compra en un eje de tiempo con tres fechas: pedir la oferta, recibirla (es la misma fecha límite de la solicitud) y contratar. Las fechas se escriben en el propio cronograma. En rojo lo vencido, en ámbar lo que toca en los próximos 7 días, y una línea marca hoy. Una fecha pasada no cuenta como retraso si ese paso ya está dado. Es la forma de no pedir tarde la carpintería o el ascensor.

Las mismas compras en cada obra: plantillas. Con Plantillas, junto a Nueva acción, guardas las acciones de esta obra con un nombre y, en la siguiente, las creas todas de golpe con Aplicar. Se llevan el nombre, el código de actividad y los textos de sus conceptos y partidas con su unidad de suministro; no se llevan proveedores, precios ni ofertas. Se buscan por texto porque los códigos cambian de una base de precios a otra, y al terminar te dice qué no ha encontrado en la obra nueva para que lo añadas a mano. Aplicarla dos veces no duplica nada. Las plantillas viven en tu navegador; para llevarlas a otro equipo, expórtalas.

En el monitor que quieras. La ventana se maximiza, y el botón de al lado la saca a una ventana aparte del navegador: se arrastra al segundo monitor y se trabaja con el presupuesto delante. Con Sacar coste sacas solo el estudio de coste, para tenerlo en una pantalla y las compras en la otra. Si tu navegador bloquea las ventanas emergentes, te lo dice y se queda donde estaba.

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Pide precios y compara ofertas

El Explorer sirve también para lo contrario: pedir precios. Manda tu IFC medido sin precios —al exportar, deja la casilla apagada— y cada industrial abre el archivo en mknobim.com/explorer, pulsa Poner precios y escribe los suyos sobre tus partidas y tus mediciones. Ve el importe de cada partida, el de cada capítulo y el total mientras escribe; dice si el IVA va incluido o no —por defecto no—, puede dejar comentarios (forma de pago, matizaciones, condiciones) y descarga un archivo con su nombre. No necesita cuenta, ni instalar nada, ni saber usar MKNO: no puede tocar tus mediciones, solo poner precios.

Esos archivos los sueltas tú en el comparativo —en el panel de Mediciones y presupuesto, desplegable Análisis → Comparativo de ofertas, la de la balanza— y salen en columnas, uno al lado de otro, contra la medición del proyecto. Va por capítulos: cada capítulo con lo que suma cada oferta en él y sus partidas debajo, porque una obra se discute por capítulos y no partida a partida. Y en cada partida, en cada capítulo y en el total, cuánto se separa cada uno de la media en %, en su propia columna estrecha al lado de su importe —en verde por debajo, en ámbar por encima—: es el número con el que se negocia, dice este pide un 18 % más que los demás sin depender de lo cara que sea la obra, y en columna se recorre de arriba abajo para ver quién se sale en qué partida.

Y sale de la pantalla: el botón de imprimir lo maqueta apaisado para llevarlo a la reunión —ver el documento es gratis; imprimirlo o guardarlo en PDF es del plan Pro—, y el de Excel saca la hoja con los importes como números (para sumar la columna o meterle tu baja), cada empresa en un color y los anchos ajustados. Los dos llevan los avisos escritos: en papel ya no hay ratón que pasar por encima.

Y te avisa de lo que hunde un comparativo hecho en una hoja de cálculo. Quien no ha ofertado una partida: su total es menor por eso y no por ser más barato, así que sale marcado como incompleta y no se le corona —tampoco en el capítulo que no cubre entero—; los huecos no cuentan como cero ni entran en la media. Quien midió otra cantidad que la del proyecto: el importe se calcula siempre con tu medición y la suya se enseña con un aviso. Salta a partir de un 2 % de diferencia y no antes: por debajo de eso es redondeo o criterio —el ofertante redondea a dos decimales o aplica el suyo a un hueco—, y un aviso que sale en cincuenta filas no se lee en ninguna. Quien te metió el IVA dentro cuando los demás no. Y las partidas que no ha ofertado nadie, que son las que hay que ir a pedir.

Gratis vs Pro

Medir es gratis (cargar partidas, asignar, configurar, recalcular, ver el presupuesto y el diagnóstico, y ver el documento maquetado en pantalla). Son Pro: imprimirlo o guardarlo en PDF, exportar a BC3, Excel y al IFC con la medición dentro, guardar/cargar el proyecto .mkn, y las acciones de compra —esas, enteras: repartir la obra entre proveedores es trabajo que sale de MKNO—.

¿Listo para medir?

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